Siete meses después del asesinato de la ingeniera civil Lilian Elizabeth Padilla Martínez, las autoridades informaron que investigan a un primer sospechoso y mantienen la hipótesis de que el crimen habría contado con autoría intelectual.
De acuerdo con las investigaciones, el homicidio fue planificado para que los sicarios no tuvieran margen de error al momento de ejecutar el ataque, ocurrido el 20 de diciembre de 2025 en el bulevar Villas Mackay, entre la residencial Los Cedros y la residencial Villa Real, cuando la profesional se conducía en una camioneta Toyota Prado.
Las indagaciones señalan que Padilla Martínez (de 37 años) presuntamente cayó en una trampa. Ese día se dirigía a recoger un paquete enviado desde Estados Unidos a un punto cercano al lugar donde fue asesinada.
Los investigadores también establecieron que la ingeniera no acostumbraba conducir la camioneta ni realizar diligencias personales, ya que, según las pesquisas, esas tareas normalmente las hacía su pareja sentimental.
Uno de los hallazgos bajo análisis es que a la camioneta presuntamente le colocaron un pequeño sticker con la palabra "Yeti" en el vidrio trasero para que los sicarios identificaran el vehículo y confirmaran que la víctima era quien iba al volante.
Según las investigaciones, Padilla Martínez no utilizaba ese distintivo en su vehículo. La Policía indicó que una joven que era la pareja sentimental de la ingeniera, al llegar a la escena del crimen, manifestó inicialmente que no reconocía la camioneta debido a la presencia del sticker en la parte trasera.
El vehículo presentaba más de 25 impactos de bala y, durante el reconocimiento forense, se determinó que la víctima recibió siete heridas de arma de fuego.
Pruebas científicas serán determinantes
Las investigaciones establecen que los atacantes se movilizaban en un automóvil Honda Civic de color azul.
En un inicio, la Policía manejó como principales hipótesis la extorsión y un posible móvil pasional. La línea relacionada con la extorsión surgió luego de que familiares de la víctima informaran que ella estaba próxima a inaugurar una plaza comercial en Santa Bárbara y que había recibido una nota extorsiva.
Ese proyecto era desarrollado mediante una sociedad en la que Padilla Martínez aportó la inversión y ejecutó la obra física, mientras una amiga cercana contribuyó con el terreno.
Con el avance de las investigaciones surgieron nuevos elementos que apuntan a una posible combinación de conflictos económicos y problemas de índole sentimental como móvil del crimen. Según las autoridades, la hipótesis de la extorsión es la que menos respaldo ha obtenido hasta el momento.
Los investigadores sostienen que la ingeniera habría destinado un capital para una inversión y posteriormente reclamó la devolución del dinero, situación que presuntamente generó un conflicto.
Esa línea de investigación se suma a la hipótesis pasional, configurando lo que las autoridades describen como una combinación de posibles motivaciones.
Los investigadores sostienen que la ingeniera habría destinado un capital para una inversión y posteriormente reclamó la devolución del dinero, situación que presuntamente generó un conflicto.
Esa línea de investigación se suma a la hipótesis pasional, configurando lo que las autoridades describen como una combinación de posibles motivaciones.
Las autoridades confirmaron que investigan a un sospechoso por el asesinato de la ingeniera. Como parte de las diligencias, serán sometidas a análisis diversas pruebas técnico-científicas, cuyos resultados determinarán si existe o no algún vínculo del investigado con el crimen.
El investigado tiene antecedentes por homicidio. Se informó que se mantiene la hipótesis de que el crimen de Lilian Elizabeth Padilla fue planificado y que habría existido autoría intelectual detras del ataque, aunque hasta el momento las autoridades no han informado sobre requerimientos fiscales ni capturas relacionadas con ese extremo.