Desde el 16 de abril al 30 de junio recién pasado, extranjeros viviendo en territorio hispano en situación legal irregular tuvieron la oportunidad de aplicar para regularizar su estatus migratorio.
Esta generosa iniciativa de las autoridades y la sociedad civil del Reino de España fue aprovechada por 1,174,978 provenientes del Hemisferio Occidental, África, Asia para regularizar su permanencia, sea contratando abogados o tramitando personalmente los requisitos requeridos.
Dos de cada tres solicitantes proceden de Centro y Sur América. El rango de edad más numeroso se encuentra entre aquellos comprendidos entre los 25 y 34 años, representando el 31% del total de los solicitantes. Seis de cada diez aplicantes cuentan con menos de 34 años.
Como resultado de esta apertura, hoy la Seguridad Social cuenta con 159,097 nuevos afiliados que cotizan y reciben los beneficios correspondientes.
Hemos conocido que, del total de solicitudes presentadas, el 4.9% de ellas son de nacionalidad hondureña, porcentaje significativo, ya que revela el creciente número de compatriotas que, en búsqueda de oportunidades, optan por trasladarse a la Madre Patria.
La mano de obra extranjera labora en diversas actividades de la economía española: agricultura, sector servicios, comercio, adaptándose rápidamente a los requerimientos exigidos por el sector patronal, particularmente cuando son hispano parlantes.
Tal como lo declaró la ministra de Migraciones de España, Pilar Cancela: “La mayoría de solicitantes se van a incorporar a nuestro mercado laboral en sectores estratégicos y esenciales, contribuyendo a la prosperidad compartida de nuestro país”, con similares deberes y derechos a los y las españolas por nacimiento.
Honduras agradece y se beneficia con esta puntual iniciativa de España que contribuye positivamente a una más estrecha relación bilateral entre ambas naciones, unidas por vínculos centenarios en lo cultural y étnico.
El jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, ha presentado a consideración del Legislativo la ampliación de la Ley de Memoria Democrática, mediante la cual los hijos e hijas, nietos y nietas de exiliados españoles nacidos en ultramar podrán tener la opción de recibir la nacionalidad hispana si así lo desean.
Recuérdese que, tras el fin de la Guerra Civil (1936-1939), más de medio millón buscaron refugio en otros países, especialmente Francia, Argentina y México, encontrando en esta hermana República de Norteamérica una favorable acogida que les permitió insertarse y contribuir significativamente a la economía, educación y cultura mexicana.
Tanto en aquel entonces como en la actualidad, mientras otros gobiernos y países no solo cierran sus puertas a la migración extranjera, sino que, adicionalmente, los capturan y deportan, España actúa de manera diferente: dándoles la bienvenida y acogiéndolos en su seno, otorgándoles diversas facilidades para insertarse en la sociedad anfitriona.