Las Américas fragmentadas

Reflexión sobre la realidad política, económica e ideológica que atraviesan hoy las naciones del hemisferio occidental en un contexto de cambios globales e incertidumbre

Se conmemora hoy la fecha dedicada a las naciones que integran el hemisferio occidental o Nuevo Mundo, en donde conviven antiguas posesiones coloniales europeas que gradualmente, por la vía armada o por medios pacíficos, iniciaron la ruta de la libertad y soberanía, en grados diversos.

En el mismo continente coexisten dos mundos diferenciados tanto por su peso e influencia económica, política, ideológica en las relaciones internacionales.

Las repúblicas que forman parte del hemisferio occidental hoy por hoy se encuentran, más que ayer, divididas política e ideológicamente, con gobiernos de extrema izquierda y derecha, populistas, centristas.

Los organismos regionales integracionistas o han desaparecido como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) o bien se encuentran en virtual parálisis: Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), Alianza del Pacífico (AP), en perjuicio del comercio intrarregional.

Del lado positivo, la aprobación en Europa del acuerdo comercial con el Mercado Común del Sur (Mercosur), tras 25 años de negociaciones, permite revigorizar la relación transatlántica con el Viejo Continente, al igual que la globalización y el multilateralismo.

La tradicional primacía de Estados Unidos respecto a los países al sur de su frontera debe competir con la creciente presencia diplomática, comercial y tecnológica de China en relación con la compra de sus manufacturas y la adquisición de alimentos y minerales, tradicionales exportaciones latinoamericanas.

Y las relaciones entre Washington y América Latina y las Antillas han sido modificadas históricamente desde que en 1823 emitió la doctrina Monroe, hoy actualizada por el presidente Trump con la adopción de medidas controversiales: imposición de aranceles, cierre de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID), deportación y arrestos masivos de migrante, vulnerando sus derechos humanos, lo que ha tensado las relaciones entre la superpotencia con respecto al resto de países latinoamericanos.

Ahora se están priorizando temáticas tales como el combate al narcotráfico, terrorismo y seguridad regional, ante el incremento en los niveles de violencia, inseguridad y crimen organizado desde México hasta Argentina, al igual que un mayor volumen de inversiones de capital privado estadounidense con aquellos regímenes considerados fieles aliados, lo que significa un realineamiento y reconfiguración en su política exterior hacia el subcontinente.

El mundo experimenta tiempos cargados de incertidumbre, alzas en el costo de vida ante los incrementos semanales del petróleo y sus derivados, creciente la brecha entre muy ricos y poderosos y muy pobres y desprotegidos. Las Américas no son la excepción a esta tendencia global, que por ahora no tiene visos de soluciones positivas, todo lo contrario. Adaptarse a estas realidades resulta imperativo para la supervivencia personal y nacional.

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