El ajuste al salario mínimo para 2026 continúa sin definirse en Honduras, pese a más de tres meses de negociaciones entre representantes del sector obrero, la empresa privada y el gobierno.
Este lunes, la comisión tripartita celebró su sexta reunión sin lograr un consenso final, prolongando un proceso que ya suma 103 días en lo que va del año sin que se establezcan los nuevos porcentajes de incremento en las 11 ramas de actividad económica, diferenciadas además por tamaño de empresa.
Desde la juramentación de los delegados, el pasado 19 de febrero, han transcurrido 53 días de diálogo formal sin resultados concretos, lo que ha generado incertidumbre entre los trabajadores, especialmente en un contexto de presión inflacionaria impulsada por el encarecimiento de los combustibles y la canasta básica.
Ante la falta de acuerdo, la comisión se declaró en sesión permanente, con el objetivo de acelerar las negociaciones y alcanzar un convenio que permita definir el nuevo salario base en el país.
El representante de la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), Josué Orellana, explicó que los porcentajes que se discuten están por encima del índice de inflación registrado el año anterior, lo que, según dijo, permitiría al menos una compensación parcial ante la pérdida del poder adquisitivo.
“A pesar de la pérdida de la capacidad adquisitiva, habrá algún tipo de compensación mínima por el aumento en el costo de vida”, sostuvo el dirigente obrero, quien también expresó confianza en que el acuerdo pueda concretarse en los próximos días.
Aunque no hay cifras oficiales definitivas, las proyecciones apuntan a un incremento que oscilaría entre 500 lempiras para las pequeñas empresas y hasta 1,200 lempiras para las grandes, en un período de 12 meses.
De alcanzarse el consenso, el ajuste entraría en vigencia a partir del 1 de mayo, con un esquema de retroactividad que sería aplicado de forma prorrateada.
En algunos casos, las empresas pagarían el incremento en un solo desembolso, mientras que otras tendrían plazo hasta junio para completarlo. En la comisión tripartirtita hay representantes del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep). El gobierno actúa como mediador entre la empresa privada y la dirigencia obrera.
Mientras tanto, la clase trabajadora se mantiene a la expectativa de una decisión que impactará directamente su ingreso en medio de un escenario económico cada vez más desafiante.