Mientras Rusia y Ucrania continúan prolongando el conflicto bélico, sin visos de finalización, Sudán del Sur prosigue enfrentando a facciones en combates de hermano contra hermano, Israel continúa diariamente masacrando a la población de Gaza, incluyendo la ejecución a mansalva de personal sanitario, acción documentada en vídeos y denunciada por el Secretario General de la ONU, ampliando, con fines anexionistas, a porciones de esa angosta y pequeña franja, al igual que el sur de Líbano y Siria, las dos superpotencias económicas y militares aplican recíprocamente incrementos en las tarifas arancelarias respecto a sus mercancías, generando un ambiente enrarecido de volatilidad e incertidumbre en los mercados financieros de ambas, de Asia, Europa y América.
La posibilidad cierta de una recesión global persiste, a pesar de la moratoria por 90 días decretada por el presidente Trump respecto a la imposición del incremento al impuesto de importación de bienes al resto de países, salvo China. Ni él, ni su colega Xi, están dispuestos a ceder en sus actuales, irreductibles posiciones. Su respectivos egos e imágenes no permiten mutuas concesiones y flexibilidad, para bien de ambas naciones y sus complejas relaciones bilaterales.
Hasta ahora, Washington mantiene el diálogo con el régimen iraní, a efecto de que desista de su programa nuclear, que ha proseguido a pesar de las fuertes sanciones económicas que impactan fuertemente a la antigua Persia, dependiente de las exportaciones petroleras. El que sucederá si no se alcanzan acuerdos negociadores que satisfagan a la Casa Blanca, es una pregunta abierta. Taiwán en creciente alerta y vigilancia ante los reiterados ejercicios militares chinos, por aire y mar, con el objetivo declarado de incorporarla eventualmente a su soberanía, considerando a la isla como “provincia renegada”, sin estar segura respecto a si Estados Unidos acudirá a defenderla o bien se abstendrá para que intente sobrevivir sin su socorro.
Así marcha el planeta, con un compás de espera desconociendo el eventual resultado para la salud económica del libre comercio, piedra angular de la globalización, hoy unilateralmente cuestionada.
Una noticia muy alentadora para Honduras y otros países latinoamericanos es la decisión del mandatario estadounidense de flexibilizar la deportación masiva de migrantes en determinadas industrias, incluyendo la agrícola. Los grandes empresarios le han comunicado que la mano de obra resulta esencial para la prosperidad de sus negocios y de los consumidores.