Usted probablemente conoce a alguien que tiene trabajo, pero también vende perfumes por WhatsApp. O que trabaja de lunes a viernes, prepara comida los fines de semana y hace entregas cuando tiene tiempo.
Quizá esa persona sea usted. Hace unos años, eso se llamaba “ingreso extra”. Hoy es el salvavidas para no ahogarse antes del treinta. Algo está cambiando en nuestra manera de trabajar y ganarnos la vida. Tener trabajo dejó de significar tener la economía resuelta.
El salario llega con demasiados compromisos esperándolo y, antes de pensar en ahorrar, invertir o darse algún gusto, hay que tapar los hoyos de siempre. Por eso aparece la segunda chamba, la tercera, y cualquier rebusque que suelte unos cuantos lempiras.
WhatsApp se convirtió en tienda, Facebook Marketplace en vitrina, la motocicleta en herramienta de reparto y las redes sociales en escaparates comerciales. Nunca había sido tan sencillo comenzar a vender algo sin alquilar un local ni invertir demasiado dinero. Tenemos más herramientas para comercializar productos y servicios, pero eso no significa que tengamos más compradores.
Cada vez encontramos más personas intentando vender, pero no necesariamente más consumidores con capacidad para comprar. Usted puede tener una tienda en Instagram, publicar todos los días y responder mensajes hasta medianoche, pero ninguna plataforma puede resolver el problema de un cliente que simplemente no tiene dinero disponible.
Tampoco deberíamos romantizar esta realidad. No todo el que vende desde su casa está construyendo una empresa ni todo el que tiene tres ocupaciones está viviendo una historia de superación. Hay quienes están sacrificando descanso, tiempo familiar y tranquilidad para completar ingresos que deberían poder obtener de una actividad principal.
Aprender a vender, desarrollar habilidades y aprovechar oportunidades son decisiones que merecen reconocimiento. El problema comienza cuando dejamos de hacerlo por ambición y empezamos a hacerlo por necesidad. Antes uno buscaba un ingreso extra para vivir mejor, ahora muchas personas buscan un ingreso extra para poder vivir igual y quizás deberíamos dejar de celebrar cuántas cosas tiene que hacer una persona para salir adelante y comenzar a preguntarnos por qué una sola ya no parece suficiente.