La única solución

Lo que sí no deja de sorprender es ese hallazgo que hizo el Sr. Kliksberg hace algunos años acerca de que el 80% de los presos de todo el mundo son analfabetas.

  • 04 de mayo de 2025 a las 00:00 -

Bernardo Kliskberg, quien es un reconocido sociólogo, economista, profesor y autor argentino, hace un trabajo muy interesante con diversas organizaciones alrededor del mundo y uno de los temas que han ocupado sus informes y libros tienen que ver con la relación entre la falta de educación y la sobrepoblación en las cárceles del mundo. Desde luego, y él lo sabe, que el descubrimiento de que la carencia de educación en una familia aumenta las probabilidades de violencia entre sus miembros no es un descubrimiento, solo una confirmación de algo que ya es conocido por todos. También sabemos que es esa misma violencia intrafamiliar la que a su vez suele propagarse fuera de casa.

Lo que sí no deja de sorprender es ese hallazgo que hizo el Sr. Kliksberg hace algunos años acerca de que el 80% de los presos de todo el mundo son analfabetas. Tomando en cuenta lo anteriormente expuesto, la verdad es que no debería sorprendernos tanto. Una cosa está directamente conectada con la otra, por lo tanto tiene mucho sentido. Por fortuna, las autoridades se han dado cuenta de esto y han hecho bastante al respecto. Las oportunidades de aprendizaje en los centros penitenciarios a nivel mundial ya no se limitan a un oficio solamente, sino que existen alternativas de estudiar de manera formal. Y es que muchos estudios demostraban que hasta un 60% de las personas que eran dejadas en libertad a los tres años estaban de vuelta y a veces por las mismas fechorías. Sin embargo, desde que se les educa ahí dentro, las cosas han cambiado de una manera extraordinaria.

Estadísticas otorgadas por la superintendencia de educación correccional en el Departamento de Correcciones y Rehabilitación de California indican que al menos unos 55,000 reclusos están inscritos en algún tipo de programa educativo. Algunos terminando la primaria, la secundaria y otros estudiando carreras universitarias, ya que desde 2006, por ejemplo, la Universidad Estatal de California ofrece estas oportunidades en las cárceles del estado.

Los resultados han sido contundentes, pues la corporación RAND ha encontrado que un poco más de la mitad de la gente que ha salido entrenada en alguna profesión, porque tiene mejores alternativas de empleo y por lo tanto de vida, ya no regresa. Asimismo, se ha determinado que entre más alto el nivel educativo obtenido es menor la reincidencia. La Universidad de Durango en México tiene datos similares y todavía más alentadores, ya que revelan que el noventa por ciento de los reclusos liberados con algún tipo de diploma ya no vuelve a delinquir.

Burrhus Frederick Skinner, psicólogo estudioso de la conducta humana, estaría muy satisfecho de estos hallazgos, ya que respaldan una de sus más famosas teorías, la que asegura que el castigo solo surte efecto mientras la mano castigadora está presente. Un reforzador en cambio ayuda a promover la conducta deseada o eliminar la indeseable. Malala Yousafzai, activista y premio Nobel de la Paz, estará “en la misma página” seguramente, cuando no se ha cansado de afirmar que para los grandes problemas de la humanidad la educación es la única solución.

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