La lección del espejo

Ser considerados con los demás es un valor humano fundamental.

  • Actualizado: 30 de mayo de 2026 a las 00:59 -

En una escuela secundaria se enfrentó un problema único. Muchas de las jóvenes acostumbraban maquillarse en los baños de la institución, especialmente aplicándose lápiz labial. Después de hacerlo, algunas de ellas presionaban sus labios contra los espejos, dejando en ellos docenas de pequeñas marcas de labios.

Al inicio se les explicó a las alumnas que las huellas de los labios ocasionaban un gran problema al encargado de limpieza, quien debía limpiar los espejos todos los días e invertía una considerable cantidad de tiempo eliminando esas marcas de los espejos. Pese a los llamados de atención y reflexión realizados por las autoridades, las huellas de labios continuaban apareciendo en los baños.

Debido a esta situación, la directora consideró aplicar sanciones severas a las alumnas involucradas. No obstante, antes de tomar esa medida, decidió optar por una solución más creativa y menos conflictiva para resolver el problema. Mandó a llamar a las estudiantes al baño y se reunió allí con el encargado de la limpieza. Para demostrarles a las alumnas cuán difícil era quitar las marcas de labios le pidió al encargado que limpiara uno de los espejos. El hombre tomó un cepillo de cabo largo, lo metió en el inodoro y restregó el espejo. Desde entonces no ha habido huellas de labios en los espejos.

Ser considerados con los demás es un valor humano fundamental. Consiste en apreciar, respetar y prestar atención a los sentimientos, necesidades y circunstancias de las personas que nos rodean. En pocas palabras, implica aprender a ponerse en el lugar del otro. Significa entender que nuestras decisiones, incluso las más pequeñas, pueden facilitar o dificultar la vida de alguien más. Una persona considerada no actúa pensando solo en sí misma, sino también en las consecuencias que sus actos tienen sobre los demás.

Acciones sencillas como no tirar basura o dejar objetos para que otra persona los recoja, respetar las filas, no dañar los bienes ajenos o evitar publicar en redes sociales contenidos que puedan herir a otras personas son ejemplos claros de cómo podemos poner en práctica, día a día, este importante valor.

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