Muchas cosas sucediendo alrededor de nuestro caótico mundo, todas al mismo tiempo, y parece inevitable para todos posicionarnos ante ellas. Leemos las dos o más versiones de la historia, escuchamos a otros opinar sobre ello y luego tomamos una postura. Sin embargo, la información hoy en día es tan abrumadora que a veces uno no sabe de qué lado ponerse.Varios gobiernos europeos están experimentando una crisis tremenda con el tema de la migración, por ejemplo.
Alemania, Italia, España, Francia, Inglaterra, entre otros, enfrentan un gran reto con este tema ahora mismo. Miles y miles de personas de Oriente y África que buscan salir de sus tan emproblemados países, intentando encontrar una vida mejor, algunos intentando salvarla. Gobernadores que de repente se han encontrado entre “la espada y la pared” al permitir la entrada a su país a estas personas, ya que una buena mayoría de sus residentes no están de acuerdo y lo están manifestando de todas las maneras posibles.
Aquí nos encontramos con los que piensan que no está bien que gente de tan diferentes credos y costumbres lleguen en masas a sus países sin la menor intención de adaptarse a las reglas del lugar.
Sin mencionar el descontento de los ciudadanos por la saturación que están viviendo. Ya ve usted lo que está sucediendo en Ceuta. Por otro lado, hallamos a los que creen que todas las personas tienen derecho a buscarse mejores oportunidades de empleo, de estudio o de reunirse con sus familiares. Y que al fin y al cabo todos somos de una u otra forma, inmigrantes.
Otro tema que está causando revuelo es las crisis de vivienda en España por la enorme cantidad de personas desalojadas.Este desafío alcanzó la cumbre hace unos días cuando Maricarmen, una anciana que había sido evacuada en su cama de enferma, murió. Si ya de por sí, la gente se había volcado a las calles indignada por lo que le hacían a la octogenaria, incluso celebridades del calibre de Rosa Montero que se habían pronunciado en contra de lo que estaba sucediendo, ahora el panorama se percibe más lúgubre que nunca.
Acá encontramos a los que piensan que no es justo que la familia de Maricarmen, por ejemplo, haya vivido desde 1956 pagando la misma cantidad de renta, que se haya negado a pagar lo que su arrendador había dispuesto ya, y que encima se haya negado a desocupar voluntariamente cuando así se lo exigieron.Por otro lado, nos hallamos a la inmensa mayoría que, como digo, ha expresado por todos los medios habidos y por haber su indignación al respecto, al considerarlo inhumano.Lo dicho, uno no sabe ya de qué lado estar.