Miami, Estados Unidos. Una jueza federal de Estados Unidos condenó este viernes a diez años de prisión al excongresista republicano David Rivera por lavado de dinero y por realizar labores de cabildeo encubiertas durante el primer mandato del presidente estadounidense, Donald Trump (2017-2021), a favor del Gobierno del entonces presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Rivera, una figura cercana al actual secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, había sido declarado culpable en mayo, pero la lectura de la sentencia se aplazó varios meses.
La jueza Melissa Damian aseguró en su veredicto que los actos del expolítico fueron una cuestión "de avaricia y de traición", y cuestionó la integridad de Rivera al actuar como agente del Gobierno venezolano a cambio de comisiones millonarias.
"Traicionó a la comunidad del sur de Florida a la que una vez representó, una comunidad formada en parte por personas que huyeron de un régimen comunista", dijo el fiscal federal del distrito sur de Florida, Jason A. Reding Quiñones.
La Fiscalía explicó que Rivera y la consultora política Esther Nuhfer, quien también fue declarada culpable, trabajaron en secreto para el Gobierno de Maduro entre 2017 mediante contratos de hasta 50 millones de dólares con la empresa de Rivera.
Según la cadena Telemundo, Rivera rompió a llorar antes de la sentencia, asegurando que no merecía morir en prisión.
El jurado declaró culpable a Rivera de todos los cargos federales, incluyendo no registrarse como agente extranjero ante el Departamento de Justicia y conspiración para cometer lavado de dinero.
Según la fiscalía, Rivera y Nuhfer trabajaron en secreto para el Gobierno de Nicolás Maduro entre 2017 y 2018 mediante un contrato multimillonario firmado con una empresa del expolítico.
Rivera ejerció como congresista en la Cámara de Representantes estatal a principios de siglo, antes de representar entre 2011 y 2013 al distrito 25 de Florida en el Congreso federal.
En la Cámara de Representantes de Florida coincidió con Rubio, quien fue llamado a declarar como testigo durante el juicio.
Según la acusación, Rivera realizó gestiones políticas en Estados Unidos para favorecer los intereses del Gobierno venezolano e influir en la política exterior de Washington hacia Caracas.