Los capitalinos podrían enfrentar racionamientos de agua de hasta 10 u 11 días si las lluvias no llegan en las próximas semanas y los niveles de los embalses continúan descendiendo.
Asi lo advirtió Gustavo Boquín, gerente de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS). El abastecimiento en distintos sectores de Tegucigalpa y Comayagüela se realiza en ciclos de hasta nueve días, pero este período podría ampliarse ante la falta de precipitaciones que permitan recuperar las reservas.
Boquín informó que el embalse Los Laureles se encuentra al 38% de su capacidad, mientras que La Concepción ronda el 30%, niveles que mantienen bajo presión el suministro de agua para la capital.
El funcionario señaló que las condiciones meteorológicas previstas para agosto no serían suficientes para recuperar de manera significativa las reservas de los principales embalses.
“No esperamos lluvias en todo agosto”, advirtió Boquín, aunque explicó que para este viernes se prevé el ingreso de una onda tropical al territorio nacional.
Sin embargo, este fenómeno estaría acompañado principalmente de aire frío y no de las lluvias intensas que necesita la capital para recuperar sus fuentes de abastecimiento. “No estamos avizorando lluvias fuertes que nos puedan ayudar a recargar los embalses”, explicó el gerente de la UMAPS.
La preocupación se concentra especialmente en las últimas semanas de agosto. Si las condiciones de sequía continúan, los períodos entre cada distribución de agua tendrían que ampliarse.
“Sí se podrían agudizar los racionamientos, si al final de agosto, principios de septiembre mantenemos esta situación de total sequía”, señaló Boquín.
De acuerdo con los modelos meteorológicos citados por el funcionario, las lluvias que podrían representar un alivio para las reservas se esperan hasta la segunda quincena de septiembre y la primera quincena de octubre.
Embalses en niveles de presión
La crisis hídrica de Tegucigalpa se ha agravado desde junio, cuando se estableció un cronograma de racionamiento con ciclos de siete días. Desde el 1 de agosto, el calendario pasó a nueve días, con una disposición del servicio de entre dos y seis horas, dependiendo del sector, en un intento por prolongar las reservas.
Julio Quiñónez, director del Sistema Municipal de Gestión de Riesgos, dijo a EFE que “el escenario de precipitaciones es todavía malo” y advirtió que los embalses podrían entrar en niveles “críticos” si persisten estas condiciones.
La represa La Concepción, que abastece cerca del 60% de la capital, opera al 30% de su capacidad, mientras que Los Laureles se encuentra al 38%, detalló el funcionario.
Según Quiñónez, sin el cambio en el calendario de distribución los embalses habrían descendido al 20% hacia el 20 de agosto. Con el nuevo esquema, ese umbral se prevé para el 20 de septiembre.
A partir del 20% de capacidad, la presencia de sedimentos dificulta considerablemente el aprovechamiento del agua y, por debajo del 15%, “deja de ser útil”, enfatizó.
La situación ya afecta a los hogares capitalinos. “Solo nos están tirando una hora el agua, cada ocho días”, relató a EFE Ada Maribel Núñez, de 54 años, residente en la colonia Ulloa, quien explicó que el suministro apenas alcanza para beber y realizar algunas tareas domésticas.
La falta de agua suficiente en su hogar obliga a Núñez, integrante de una familia de siete personas, a trasladarse a unos lavaderos públicos para lavar la ropa.
“Nosotros venimos a lavar aquí porque no tenemos agua en las casas”, afirmó, al pedir a las autoridades que mejoren el abastecimiento.
Tegucigalpa distribuye unos 90,000 metros cúbicos de agua al día mediante una red pública que cubre cerca del 72% de la población. El resto depende de la compra a camiones cisterna o de mecanismos de distribución estatal.
La escasez también se refleja en las filas para obtener agua de las cisternas y en las caminatas de habitantes que acuden a ríos y quebradas para lavar ropa.
Déficit de infraestructura
La crisis no responde únicamente a la falta de lluvias. Las autoridades reconocen que Tegucigalpa arrastra un déficit histórico de infraestructura para captar y almacenar agua, agravado por el crecimiento de la población.
El alcalde de Tegucigalpa, Juan Diego Zelaya, dijo que la Alcaldía inició la rehabilitación de fuentes subterráneas para enfrentar la emergencia.
Zelaya señaló que la sequía responde a un “fenómeno mundial” y destacó como solución estructural la construcción de la represa San José, un proyecto que no entrará en funcionamiento hasta 2028 y que, por tanto, no ofrece una respuesta inmediata a la actual emergencia.
Mientras tanto, las autoridades municipales han pedido a la población extremar el ahorro de agua, a la espera de que las lluvias permitan aliviar la presión sobre las reservas y evitar que la capital hondureña entre en una fase crítica de desabastecimiento.
Si la sequía se prolonga durante las próximas semanas, los capitalinos podrían enfrentar períodos todavía más largos entre cada ciclo de abastecimiento, con racionamientos que llegarían hasta 11 días.