La ciudad de La Ceiba, Atlántida, enfrenta una de las peores emergencias de su historia reciente debido a una aguda escasez de agua potable.
La crisis es resultado del drástico descenso en el caudal del río Danto, que abastece las cuatro represas del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Sanaa), combinado con severos apagones y la inestabilidad del servicio de energía eléctrica en esta región, que han provocado daños en el sistema electromecánico de las bombas impulsoras del vital líquido.
La falta de lluvias ha reducido el río Danto a su mínima expresión, afectando tanto el sistema de bombeo como el de gravedad, que también se está quedando sin agua.
“Estamos en niveles críticos; los caudales son insuficientes. Vamos a tener que hacer más trabajos de manera paliativa para concentrar la poca agua que cae y así intentar mejorar el servicio”, explicó Osman Suazo, del área de operaciones del Sanaa.
A la sequía en la cuenca se suma el deterioro de la infraestructura debido a la inestabilidad de la red eléctrica nacional. Desde hace una semana, los constantes apagones, racionamientos y fluctuaciones de voltaje dañaron gravemente los equipos de la estatal.
La inestabilidad de la energía desconfigura constantemente los paneles de control. Actualmente, un motor impulsor clave se encuentra fuera de servicio. Su reparación asciende a unos 70,000 lempiras.
Aunque el Sanaa ha intentado recurrir a cuatro pozos de emergencia, algunos de ellos también han sufrido averías por las constantes subidas y bajadas de voltaje.
La población ya resiente los estragos de la falta del vital líquido. Los vecinos se ven obligados a hacer filas en llaves públicas o esperar a que llegue un hilo de agua durante la madrugada.
“Ya no aguantamos esta crisis de agua en La Ceiba. Tenemos cinco días de no recibir el servicio. Ahorita está viniendo, pero con muy baja presión, y hay que venir aquí a la llave de la calle que está bajita para poder obtener un poquito de agua”, lamentó Ángel Antúnez, habitante del barrio El Imán.
La vulnerabilidad actual de La Ceiba no es un problema nuevo, sino el reflejo de la falta de inversión a largo plazo.
Datos técnicos confirman que desde 2006 el Sanaa no invierte en proyectos de captación de agua en la zona, lo que mantiene a la ciudad dependiendo de equipos obsoletos y sistemas que ya superaron su vida útil.