Histórico: la Tierra enfrenta "bancarrota hídrica", según la ONU
El 75% de la población mundial ya vive bajo condiciones de escasez de agua, según reciente informe de la ONU
- Actualizado: 24 de marzo de 2026 a las 13:53 -
Un reciente informe de la Universidad de las Naciones Unidas advierte que la humanidad ha entrado en una era de “colapso hídrico global”, un umbral crítico en el que ciertos ecosistemas han agotado de forma irreversible sus reservas de agua dulce.
Este escenario deja a futuro acuíferos y pozos completamente secos, lo que pone en riesgo la estabilidad del sistema hídrico planetario.
“Algunas regiones han estado consumiendo agua mucho más rápido de lo que la naturaleza puede reponer. Es como retirar dinero de una cuenta bancaria sin recibir depósitos: eventualmente, el saldo se vuelve negativo”, explica Kaveh Madani, principal autor del informe de la ONU.
El 75% de la población mundial vive en países con escasez o inseguridad hídrica.Más de la mitad de los grandes lagos del mundo está perdiendo agua de forma acelerada.Cerca de 2 mil millones de personas habitan en zonas donde el suelo se hunde por la sobreexplotación de acuíferos.
En los últimos 50 años, se han destruido humedales equivalentes a la superficie total de la Unión Europea.
La crisis del agua no reconoce fronteras. La agricultura, responsable del 70% del consumo mundial de agua dulce, se ha convertido en el epicentro de esta problemática. La escasez en regiones productoras impacta los precios de los alimentos a nivel global.
El informe subraya que el problema ha dejado de ser una escasez temporal para convertirse en una “quiebra hídrica”. En ese contexto, su gestión requiere planificación a largo plazo y no únicamente medidas de emergencia. Entre las recomendaciones de la ONU figuran políticas de racionamiento, inversión en tecnologías de ahorro, así como programas de educación ambiental.
Además, los expertos destacan la cooperación internacional como un elemento clave para enfrentar esta crisis. La escasez de agua en un país puede repercutir en cadenas de suministro globales, migraciones y conflictos por recursos.
A medida que se intensifican los efectos del cambio climático, los patrones de lluvia se vuelven más irregulares y extremos, lo que agrava aún más la disponibilidad de agua en distintas regiones. Sequías prolongadas y eventos climáticos severos reducen la capacidad de recarga de acuíferos, mientras que el aumento de la temperatura incrementa la evaporación, profundizando el déficit hídrico.
Este contexto también plantea desafíos para los gobiernos y las ciudades, que deberán adaptar su infraestructura y políticas públicas para enfrentar un escenario de menor disponibilidad de agua.