La Ceiba, Honduras. La paciencia de los habitantes y comerciantes del litoral atlántico de Honduras ha llegado a su límite. En los últimos días, los racionamientos de energía eléctrica se han intensificado de manera crítica a causa de la alta demanda energética y la deficiente capacidad de generación, sumando a la región en una parálisis económica e incertidumbre constante.
El impacto de los apagones sobre el sector comercial en las principales ciudades de esta zona, incluyendo Tela, La Ceiba, Tocoa, Trujillo, Sonaguera, Sabá y Olanchito es alarmante, al punto que decenas de establecimientos se encuentran al borde de la quiebra definitiva.
"Ya no aguantamos, nuestro negocio depende de la energía y no tenemos. Tuve que comprar una planta generadora, pero gastamos demasiado en combustible y la factura eléctrica no baja. Si esto no mejora, vamos a tener que cerrar, como otros negocios de aquí que ya han tenido que hacerlo", manifestó con preocupación Yadira Bulnes, propietaria de un negocio de productos lácteos en la zona.
La crisis eléctrica ha escalado rápidamente a lo largo de la semana:
El pasado lunes, múltiples circuitos de la red regional fueron desconectados de manera intempestiva por lapsos de hasta cinco horas. En la ciudad de Olanchito, los pobladores denunciaron interrupciones desde las 6:00 pm que se extendieron hasta la madrugada.
Mientras que el martes diversos sectores en Atlántida, Colón y Yoro permanecieron a oscuras durante prolongadas horas por segundo día consecutivo, interrumpiendo actividades laborales y domésticas.
Este miércoles el descontento social alcanzó su punto más alto tras el anuncio de un apagón masivo programado desde las 8:30 am hasta las 4:30 pm en todo el litoral atlántico. La interrupción generalizada respondería a trabajos de mantenimiento en la Línea 516, la cual abastece a los departamentos de Atlántida, Colón y parte de Yoro.
La población exige a las autoridades correspondientes soluciones inmediatas y estructurales a la crisis energética, advirtiendo que de no estabilizarse el suministro eléctrico, la economía del litoral atlántico se enfrentará a un colapso irreversible.