Una vasta zona del litoral Atlánticose mantuvo sin energía eléctrica durante todo este miércoles, tras la interrupción del fluido eléctrico por parte de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee).
El corte, que dio inicio a las 8:00 am y se extendió hasta las 5:00 pm, responde a trabajos de mantenimiento en la línea de transmisión 515 y 516. La suspensión paralizó múltiples actividades cotidianas y comerciales en esta región.
El prolongado corte de nueve horas provocó malestar entre pequeños y medianos comerciantes, quienes afirman sentirse acorralados por las constantes pérdidas económicas ocasionadas por las interrupciones del servicio.
De acuerdo con estimaciones del sector económico, los apagones constantes que se registran en el país provocan pérdidas superiores a los 500 millones de lempiras diarios en Honduras.
Gastos extra y bajas ventas.
Para la economía local, quedarse sin energía no solo significa apagar las luces, sino también elevar los costos diarios de operación para evitar el cierre total de los negocios.
“Mire, yo tengo que comprar gasolina para poner la planta generadora, porque si no, no trabajo”, expresó con frustración Marcos Flores, comerciante ceibeño y propietario de un taller de reparación de celulares en el centro de la ciudad.
El microempresario señaló que la falta de energía paraliza sus herramientas de trabajo y aleja a la clientela. A esto se suma la constante inestabilidad de la red eléctrica en la zona.
“Aparte de los mantenimientos, también hay apagones siempre, y con este calor la situación se vuelve peor”, agregó Flores.
Un golpe al comercio local
La situación genera preocupación entre propietarios de tiendas, comedores y talleres, quienes señalan que la combinación de mantenimientos programados e interrupciones imprevistas deteriora la economía de La Ceiba y de las ciudades aledañas.
Además, las elevadas temperaturas registradas en la zona atlántica incrementan la molestia de la población, que debe sobrellevar la jornada sin ventiladores ni sistemas de aire acondicionado.
Los afectados hicieron un llamado urgente a las autoridades de la Enee para que garanticen la estabilidad de la red eléctrica, reduzcan la duración de las interrupciones y busquen alternativas que no impacten de forma tan severa la economía del litoral Atlántico.