Clases de fin de semana se convierten en la nueva opción para estudiar en Cortés

La modalidad sabatina y dominical reúne a 18,122 estudiantes en el departamento, casi ocho veces más que la jornada nocturna, afectada por la inseguridad, la falta de transporte y las obligaciones laborales

Clases de fin de semana se convierten en la nueva opción para estudiar en Cortés
San Pedro Sula, Honduras

La educación de fines de semana se consolida en Cortés como la principal alternativa para miles de jóvenes y adultos que buscan retomar sus estudios mientras trabajan, ante una jornada nocturna que continúa perdiendo terreno.

Datos del Sistema Integrado de Información Educativa de la Secretaría de Educación indican que 18,122 estudiantes están matriculados este año en la modalidad de fines de semana en Cortés, la cifra más alta del país y superior incluso a los 17,791 alumnos registrados en Francisco Morazán.

En contraste, la jornada nocturna apenas suma 2,341 estudiantes en el departamento. Esto significa que por cada alumno que asiste a clases por la noche, cerca de ocho estudian durante los fines de semana.

La diferencia refleja una tendencia nacional marcada por factores como la inseguridad, la falta de transporte público durante la noche, las responsabilidades laborales y la necesidad de contar con horarios más flexibles.

La mayoría de los alumnos inscritos en ambas modalidades supera los 15 años y forma parte de la población económicamente activa. Muchos abandonaron las aulas años atrás y ahora buscan completar su educación sin dejar sus empleos o compromisos familiares.

A nivel nacional, la matrícula nocturna pasó de 22,982 estudiantes en 2021 a 18,179 en 2026, una reducción cercana a los 5,000 alumnos en seis años.

La educación de fines de semana registró el comportamiento contrario: aumentó de 69,374 alumnos en 2021 a 97,043 este año, lo que representa un crecimiento de más de 27,000 estudiantes.

Actualmente, esta modalidad concentra alrededor del 5% de toda la matrícula escolar del país y ha ganado mayor presencia en los departamentos más poblados, especialmente Cortés y Francisco Morazán.

El crecimiento muestra que cada vez más estudiantes prefieren asistir a clases los sábados y domingos, cuando pueden organizar mejor sus jornadas laborales y reducir los riesgos asociados con desplazarse durante la noche.

Violencia e inseguridad

Expertos coinciden en que la caída de la jornada nocturna no responde únicamente a razones académicas, sino a problemáticas sociales estructurales.

Mario Alas, coordinador del Observatorio de Educación de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), explicó que la inseguridad ha sido determinante en este cambio.

“La violencia e inseguridad han afectado la matrícula nocturna, provocando incluso el cierre de secciones y jornadas completas en institutos de las principales ciudades.

Además no hay transporte público después de ciertas horas y el riesgo de movilizarse de noche es alto”, manifestó.A esto se le suma el impacto económico de estar en la modalidad nocturna; según considera Onan Cálix, representante del magisterio, muchos estudiantes optan por entrar a estudiar los fines de semana porque solo deben asistir dos días a la semana.

“Esto reduce costos de transporte y facilita que quienes trabajan puedan continuar sus estudios, algo que la jornada nocturna no permite por su frecuencia diaria”, indicó.Por su parte, Joel Navarrete, expresidente del Colegio de Profesores de Educación Media (Copemh) y maestro en la zona norte, indicó que la modalidad ha sido bien aceptada en muchas empresas que dan la oportunidad a sus trabajadores de seguir estudiando bajo esa alternativa.

“En zonas industriales como Choloma o el Valle de Sula, muchas empresas con sistemas de turnos cuatro por cuatro permiten a sus empleados estudiar fines de seman; eso ha impulsado el crecimiento del la educación a distancia”, dijo.

Aunque el crecimiento de esta modalidad representa una alternativa para miles de hondureños excluidos del sistema educativo, también plantea desafíos.

Entre ellos destacan problemas de infraestructura, sobrepoblación en aulas durante fines de semana y la necesidad de servicios complementarios como guarderías, debido a que muchos estudiantes ya tienen hijos, señaló Navarrete.Otros especialistas especialistas consideran que esta modalidad podría ser clave para reincorporar a la población que esta fuera del sistema educativo.

“Es una oportunidad para recuperar a ese millón de jóvenes que no estudian. Pero se necesita fortalecer la modalidad, invertir en infraestructura y garantizar condiciones seguras”, concluyó Navarrete.

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Redacción La Prensa
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