Choluteca, Honduras. Entre oraciones, muestras de cariño y profunda consternación, familiares, sacerdotes, amigos y feligreses se congregan en Choluteca para dar el último adiós a monseñor Teodoro Gómez Rivera, obispo de la diócesis sureña, quien falleció a los 63 años.
Los restos mortales del religioso llegaron a Honduras la noche del martes 6 de octubre por el Aeropuerto Internacional de Palmerola, donde fueron recibidos por familiares, sacerdotes y seminaristas de la Diócesis de Choluteca.
Tras su llegada al país, el cuerpo fue trasladado hacia una funeraria en Comayagua, donde se realizó el cambio de ataúd, según explicó el padre Heber Espinal.
Posteriormente, el féretro fue llevado hasta el Instituto Santa María Goretti, en Choluteca, donde actualmente se realizan las honras fúnebres.
Desde tempranas horas, integrantes de las fuerzas vivas de Choluteca y miembros de la comunidad católica han acudido al lugar para acompañar a la familia de monseñor Gómez y presentar sus condolencias.
Una despedida llena de fe
La comunidad católica participó en la primera misa de cuerpo presente dedicada al obispo.
Monseñor Guido Charbonneau realizó la incensación del féretro, mientras los presentes acompañaban el acto religioso en medio de muestras de tristeza y oración.
La llegada del cuerpo permitió a sacerdotes, familiares y feligreses reunirse para despedir al destacado creyente.
Un viaje que terminó en Madrid
Monseñor Teodoro Gómez Rivera habría fallecido en Madrid, España, cuando se encontraba en tránsito hacia Roma. De acuerdo con la información conocida, el obispo viajaba a la Santa Sede para participar en la Visita Ad Limina Apostolorum, encuentro en el que los obispos presentan al Papa un informe sobre la situación pastoral de sus respectivas diócesis.
El deceso habría ocurrido en el aeropuerto de Madrid antes de que el religioso pudiera completar los trámites migratorios necesarios para continuar su viaje hacia Italia.
Gómez Rivera nació en El Banquito, Choluteca, el 7 de mayo de 1963. En enero de 2023 fue nombrado obispo de Choluteca por el papa Francisco, después de desempeñarse como obispo auxiliar de Tegucigalpa.
Además de dirigir la diócesis sureña, monseñor Gómez ocupaba la vicepresidencia de la Conferencia Episcopal de Honduras.
Su partida ha generado muestras de pesar entre la comunidad católica, que durante estas horas se reúne en Choluteca para acompañar a sus familiares y participar en las ceremonias religiosas de despedida.