Crisis epiléptica: cómo ayudar y qué no hacer

Guía práctica para saber cómo actuar ante una crisis epiléptica y evitar errores que puedan poner en riesgo a la persona afectada.

  • Actualizado: 09 de febrero de 2026 a las 11:48 -
Crisis epiléptica: cómo ayudar y qué no hacer

Cada año, el segundo lunes de febrero se conmemora el Día Internacional de la Epilepsia para concienciar sobre la alta morbilidad, el deterioro en la calidad de vida y el estigma social que aún conlleva la epilepsia.

Presenciar una crisis epiléptica puede resultar impactante y sobrecogedor. En estas situaciones, es fundamental saber cómo actuar para ayudar a la persona afectada y, sobre todo, conocer qué conductas deben evitarse.

La epilepsia es un trastorno cerebral que predispone a sufrir crisis repetidas a lo largo del tiempo. “Las crisis epilépticas son episodios de actividad eléctrica cerebral descontrolada, súbita y anormal que pueden manifestarse de diversas maneras según la región del cerebro afectada”, explican los especialistas del Hospital del Mar de Barcelona.

Los neurólogos del Hospital Clínic de Barcelona aclaran que existen dos grandes tipos de crisis epilépticas: las generalizadas, que surgen en redes de neuronas distribuidas por ambos hemisferios cerebrales, y las focales, que se originan en redes neuronales de un solo hemisferio.

Tipos de crisis epilépticas

Las crisis epilépticas generalizadas pueden ser motoras —cuando afectan al movimiento, la postura o el tono muscular— y no motoras. Entre las crisis motoras se distinguen varios tipos:

Tónicas, que implican pérdida de conocimiento y rigidez muscular de todo el cuerpo.

Tónico-clónicas, caracterizadas por pérdida de consciencia, rigidez muscular y sacudidas generalizadas.

Mioclónicas, que consisten en contracciones musculares rápidas y breves.

Atónicas, que provocan una pérdida repentina del tono muscular y pueden causar caídas bruscas.

Las crisis generalizadas no motoras se manifiestan como breves lapsos de desconexión, con pérdida de conocimiento y mirada fija.

Por su parte, las crisis focales también presentan distintas formas. Algunas ocurren sin pérdida de consciencia y pueden producir alteraciones del movimiento, la visión, el oído, la memoria, las sensaciones o el habla, aunque la persona permanece consciente. Otras crisis focales cursan con alteración de la consciencia: la persona está desconectada, no responde y puede repetir movimientos automáticos como chupeteos o frotarse las manos.

Existe, además, un tipo de crisis focal con componente sensitivo o emocional, que puede presentarse como alucinaciones visuales o auditivas, sensación de déjà vu o una percepción de extrañeza conocida como jamais vu.

Hay dos grandes tipos de crisis epilépticas: las generalizadas, que surgen en redes de neuronas distribuidas por los dos hemisferios del cerebro, y las focales, que son aquellas que se originan un solo hemisferio.

Duración y tratamiento

Las crisis epilépticas suelen durar desde unos segundos hasta pocos minutos. Cuando se prolongan más de cinco minutos se consideran una urgencia médica y es necesario avisar a los servicios de emergencia.

Tras el diagnóstico de epilepsia, el paciente debe iniciar tratamiento con fármacos antiepilépticos para prevenir nuevas crisis. “La calidad de vida de los pacientes con epilepsia está directamente relacionada con la gravedad y la frecuencia de las crisis, así como con la respuesta al tratamiento. Alrededor del 70 % de los pacientes pueden controlar sus crisis con los tratamientos farmacológicos actuales y aproximadamente un 5 % pueden beneficiarse de la cirugía. Sin embargo, aún existe un porcentaje significativo de pacientes farmacorresistentes”, señala Manuel Toledo, coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

La epilepsia afecta a más de 50 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que estima que entre cuatro y diez de cada 1.000 personas padecen epilepsia activa.

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Cómo actuar ante una crisis

Si se presencia una crisis epiléptica sin alteración de la consciencia, los especialistas del Hospital de la Cruz Roja de Córdoba recomiendan actuar mediante vigilancia y soporte, y advierten de que pueden aparecer síntomas viscerales como vómitos.

En las crisis con alteración de la consciencia también aconsejan vigilancia y soporte, teniendo en cuenta que la persona no es consciente de la situación y puede hacerse daño o causarlo a otros.

Cuando se trata de una crisis con pérdida de consciencia y convulsiones, desde Ápice, la asociación andaluza de epilepsia, ofrecen una serie de recomendaciones. “Lo primero es colocar a la persona en la posición lateral de seguridad. Esto implica tumbarla de lado sobre una superficie lisa y amplia, preferiblemente el suelo, con la boca orientada hacia abajo para evitar que las secreciones o los vómitos dificulten la respiración. También es importante retirar los objetos cercanos y colocar algo blando bajo la cabeza para evitar golpes”, indican.

Las crisis epilépticas son episodios de actividad eléctrica cerebral descontrolada.

Mantener la calma y evitar errores

Desde Ápice insisten en la necesidad de “mantener la calma, no precipitarse y tranquilizar a la persona cuando comienza a recuperar la conciencia”. También recomendamos observar la duración de la crisis.

Los especialistas subrayan que nunca se debe intentar abrir la boca de una persona que está convulsionando ni introducir objetos en ella. “Durante la fase tónica, la respiración puede detenerse brevemente debido a la contracción de los músculos respiratorios, pero se reanuda de forma espontánea”, explican.

Tampoco se debe sujetar a la persona mientras esté convulsionada, ya que puede causarse una lesión. Lo habitual es que la crisis dure menos de cinco minutos. Una vez finalizada, es importante comprobar que la persona respira con normalidad y permanecer a su lado hasta que recupere completamente la conciencia, un proceso que puede ir acompañado de confusión y desorientación.

Los especialistas del Centro de Diagnóstico e Intervención Neurocognitiva de Barcelona (CDINC) añaden que no se debe dar agua, alimentos, medicación ni ningún otro producto por vía oral durante la crisis. Tampoco se debe gritar, sacudir a la persona, intentar despertarla o trasladarla de lugar.

Finalmente, los neur atenciónólogos del CDINC recomiendan solicitar atención médica urgente si la crisis dura más de cinco minutos, si se repite en un corto período de tiempo, si la persona no se recupera tras descansar, si ha sufrido un traumatismo importante, si se trata de una mujer embarazada o si la crisis ocurre en alguien sin diagnóstico previo de epilepsia, ya que podría deberse a otra enfermedad aguda.

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Agencia EFE
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