Los consumidores hondureños permanecen indefensos ante la escalada de los precios de productos básicos, impulsada directamente por el reciente aumento en los costos de los combustibles.
El aumento del precio de los combustibles, principalmente el diésel, genera mayor presión y eleva de inmediato los gastos de transporte y logística, lo cual se traduce en costos más altos para alimentos y bienes esenciales de la canasta básica.
Economistas, como Jorge Interiano, quien laboró en la desaparecida Dirección de Gestión de Precios, dice que la escalada de precios en parte es una reacción del incremento de los combustibles y también obedece a la especulación de empresarios y comerciantes que aprovechan este momento para obtener un beneficio económico.
“El alza de los precios de los combustibles tiene un efecto negativo en los precios de productos y servicios aunque el Gobierno subsidie el 50% del aumento. También hay comerciantes y empresarios que especulan y aumentan más allá del porcentaje correcto”, dijo.
Interiano agregó que “algunos comerciantes y empresarios que no entienden de moral aprovechan estos momentos para vender los productos que tenían en bodega a precios más altos”.
“Cuando estuve en la Dirección General de Control de Precios podíamos controlar estos problemas, pero ahora nos regimos por la oferta y demanda. No hay manera de controlar precios porque no existe esa dirección. Lo que debemos hacer es reorientar nuestras vidas, por ejemplo, si tenemos dos carros, solo usar uno; si comemos carne todos los días, pues comer solo dos o tres. Si alguien es parrandero, debe reducir o dejar las bebidas mientras pasa este período”, dijo.
El Gobierno ha asumido temporalmente mediante subsidios el 50% de algunos incrementos de los derivados de petróleo para mitigar el impacto, pero analistas y defensores de los consumidores consideran insuficiente esta medida ante la magnitud del ajuste.
Adalid Irías, presidente de Defco (Defendemos tu Comida), le explicó a Diario La Prensa que “inevitablemente, la crisis en Medio Oriente tiene un impacto negativo en todos los países y causa una escalada de precios en los productos, pero el gobierno puede tomar otras medidas”.
“El diésel es el combustible que utiliza la cadena logística; en 9 de 13 semanas que llevamos en 2026, ha aumentado más de 20%. Este porcentaje se traduce en más costos de operación o producción para las empresas. Pero también hay ribetes de especulación de parte de empresarios que se les pasa la mano: incrementan los precios de manera desproporcionada y exagerada”, dijo.
Irías reconoce que el Gobierno “está tomando medidas positivas, como el subsidio al combustible, rebajar los precios de Banasupro y el teletrabajo. Pero las autoridades de Desarrollo Económico deben salir a las calles a frenar los excesos”.
“Nosotros le pediremos al Gobierno que tome algunas medidas: que aumente el subsidio del 50% al 75% al diésel por ser el combustible utilizado por la cadena logística y que tiene un impacto en los precios de los productos; motivar a las personas que tienen vehículos a usar gasolina regular y no superior, para que ahorren L13 lempiras por galón y reduzcan la factura petrolera del país; dar incentivos a los taxistas para que utilicen el sistema de gas lpg por gasolina y dar subsidios a empresas que producen alimentos”, dijo.