Pekín, China.
El Banco Popular de China pronosticó en un informe presentado ayer que la segunda economía mundial crecerá un 6.8% en 2016.
Esto representaría una décima menos que la expansión estimada por la institución para este ejercicio.
La recuperación del mercado inmobiliario y la mejora de la demanda externa apuntarán, según el ente regulador, al crecimiento de la potencia asiática y compensarán las presiones bajistas que afronta el país.
Lastres
El exceso de capacidad de la industria, el repunte de la morosidad o la caída de los beneficios empresariales son los principales lastres del gigante asiático, según el banco central, que, sin embargo, espera un impacto “positivo” de las políticas macroeconómicas.
La economía china creció un 6.9% interanual en el tercer trimestre del año, cuatro décimas inferior al crecimiento del 7.3% registrado en 2014, el más bajo desde 1990.
La previsión de crecimiento del banco central para el próximo año coincide con la de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), pero es más optimista que los pronósticos presentados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que la sitúa en un 6.3%, el Banco Mundial (BM) o el Banco Asiático de Desarrollo (BAD), que anticipan ambas un 6.7%. El informe del banco central chino también estima que la inflación ascenderá en 2015 a un 1.7%.
Estabilidad
Los datos de la actividad económica de China resultaron más fuertes de lo esperado en noviembre, con un repunte en la producción de las fábricas hasta un máximo de cinco meses, lo que indica que una serie de medidas de estímulo de Pekín podría haber puesto suelo a una economía frágil.
El Banco Popular de China pronosticó en un informe presentado ayer que la segunda economía mundial crecerá un 6.8% en 2016.
Esto representaría una décima menos que la expansión estimada por la institución para este ejercicio.
La recuperación del mercado inmobiliario y la mejora de la demanda externa apuntarán, según el ente regulador, al crecimiento de la potencia asiática y compensarán las presiones bajistas que afronta el país.
Lastres
El exceso de capacidad de la industria, el repunte de la morosidad o la caída de los beneficios empresariales son los principales lastres del gigante asiático, según el banco central, que, sin embargo, espera un impacto “positivo” de las políticas macroeconómicas.
La economía china creció un 6.9% interanual en el tercer trimestre del año, cuatro décimas inferior al crecimiento del 7.3% registrado en 2014, el más bajo desde 1990.
La previsión de crecimiento del banco central para el próximo año coincide con la de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), pero es más optimista que los pronósticos presentados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que la sitúa en un 6.3%, el Banco Mundial (BM) o el Banco Asiático de Desarrollo (BAD), que anticipan ambas un 6.7%. El informe del banco central chino también estima que la inflación ascenderá en 2015 a un 1.7%.
Estabilidad
Los datos de la actividad económica de China resultaron más fuertes de lo esperado en noviembre, con un repunte en la producción de las fábricas hasta un máximo de cinco meses, lo que indica que una serie de medidas de estímulo de Pekín podría haber puesto suelo a una economía frágil.