El anuncio del regreso de JOH reactivó la maquinaria de la desinformación política

Siete bulos usaron videos viejos, citas falsas, documentos apócrifos y publicaciones manipuladas para alterar la conversación pública

El anuncio del regreso de JOH reactivó la maquinaria de la desinformación política

San Pedro Sula, Honduras
​​​​​​​El anuncio del regreso de Juan Orlando Hernández a Honduras no solo reactivó el debate político. También encendió, en cuestión de días, una maquinaria de desinformación que fabricó documentos, recicló videos antiguos, atribuyó frases falsas a figuras públicas y manipuló publicaciones periodísticas para influir en la conversación digital.

EH Verifica y LA PRENSA Verifica identificaron y desmintieron al menos siete bulos relacionados con el eventual retorno del expresidente, previsto para el 31 de julio de 2026, tras la suspensión provisional de la orden de captura y la alerta internacional en su contra.

El análisis de esas verificaciones revela un patrón claro: la desinformación no operó bajo una sola narrativa, sino mediante varias líneas de manipulación.

Algunas publicaciones intentaron crear la sensación de movilización social inmediata; otras buscaron instalar supuestas ambiciones políticas de Hernández; y varias recurrieron a nombres, documentos o marcas reconocidas para aparentar credibilidad.

De los siete contenidos verificados, tres correspondían a videos sacados de contexto, dos a declaraciones falsas o manipuladas, uno a un documento apócrifo y otro a una publicación alterada de un medio de comunicación.

La mayoría de los contenidos no fueron creados desde cero: fueron reciclados, editados o reubicados en un nuevo contexto político.

Videos viejos

Uno de los patrones más repetidos fue el uso de videos antiguos para simular que Honduras ya estaba reaccionando al regreso de Hernández.

Un video mostró una supuesta protesta contra el retorno del exmandatario, pero la secuencia correspondía en realidad a una concentración de agosto de 2019 contra el entonces presidente.

Otro clip presentó una marcha “pacífica” supuestamente reciente en apoyo a JOH, aunque también había sido grabado en 2019, durante movilizaciones de respaldo a Hernández tras señalamientos en una corte federal de Nueva York.

Un tercer video afirmaba que pobladores de Gracias, Lempira, habían atacado un vehículo en el que supuestamente viajaban Manuel Zelaya y Xiomara Castro por organizar protestas contra el regreso de JOH.

La grabación, sin embargo, correspondía a un ataque ocurrido en octubre de 2023 en Antigua Guatemala contra Miguel Martínez, exdirector del Centro de Gobierno de ese país.

El objetivo de esas piezas era similar: trasladar al presente imágenes de tensión, respaldo o rechazo para hacer creer que el anuncio del regreso ya había provocado una reacción social visible en las calles.

Collage de capturas de pantalla a bulos verificados por LA PRENSA Verifica.

Los ganchos

La segunda línea de desinformación apostó por la apariencia de legitimidad. Un supuesto boleto de American Airlines atribuía a Hernández un viaje de regreso a Honduras en el vuelo AA1234. La verificación confirmó que ese número correspondía a una ruta doméstica entre Dallas y Milwaukee, en Estados Unidos, y que el documento era apócrifo.

Otra publicación manipuló una pieza auténtica de LA PRENSA para afirmar que JOH había anunciado su deseo de volver a ser presidente.

El arte original informaba sobre la suspensión de la orden de captura contra el exmandatario, pero fue alterado para introducir una afirmación falsa sobre sus supuestas aspiraciones electorales.

También circuló una publicación que atribuía a la diputada María José Sosa una propuesta para declarar feriado nacional el 31 de julio por el eventual regreso de Hernández.

No había registros oficiales, publicaciones públicas ni evidencia legislativa que respaldaran esa supuesta iniciativa. La diputada negó la autoría.

En estos casos, la desinformación no se apoyó en cuentas anónimas únicamente. Usó símbolos de credibilidad: una aerolínea internacional, un medio de comunicación y una congresista.

Esa estrategia buscó reducir la sospecha inicial del usuario y aumentar la posibilidad de viralización.

Los ganchos

La segunda línea de desinformación apostó por la apariencia de legitimidad. Un supuesto boleto de American Airlines atribuía a Hernández un viaje de regreso a Honduras en el vuelo AA1234. La verificación confirmó que ese número correspondía a una ruta doméstica entre Dallas y Milwaukee, en Estados Unidos, y que el documento era apócrifo.

Otra publicación manipuló una pieza auténtica de LA PRENSA para afirmar que JOH había anunciado su deseo de volver a ser presidente.

El arte original informaba sobre la suspensión de la orden de captura contra el exmandatario, pero fue alterado para introducir una afirmación falsa sobre sus supuestas aspiraciones electorales.

También circuló una publicación que atribuía a la diputada María José Sosa una propuesta para declarar feriado nacional el 31 de julio por el eventual regreso de Hernández.

No había registros oficiales, publicaciones públicas ni evidencia legislativa que respaldaran esa supuesta iniciativa. La diputada negó la autoría.

En estos casos, la desinformación no se apoyó en cuentas anónimas únicamente. Usó símbolos de credibilidad: una aerolínea internacional, un medio de comunicación y una congresista.

Esa estrategia buscó reducir la sospecha inicial del usuario y aumentar la posibilidad de viralización.

Mover la percepción

El tercer patrón fue la fabricación o distorsión de declaraciones. Una publicación atribuyó a Manuel Zelaya la frase: “Si Juan Orlando Hernández se lanza para presidente, gana porque gana”.

No existe registro de que Zelaya haya dicho esas palabras. Lo que sí declaró fue que, si Hernández regresaba y resolvía sus causas pendientes, podría convertirse en “el candidato más fuerte del Partido Nacional”.

La diferencia no es menor. La publicación viral convirtió una valoración política condicionada en una afirmación tajante sobre una eventual victoria electoral.

Ese tipo de manipulación opera sobre una zona gris: parte de una declaración real, la modifica y la vuelve más explosiva.

Así, el contenido resulta más fácil de creer para quienes ya conocen que el actor político habló sobre el tema, pero más difícil de identificar como falso en una lectura rápida.

La ola de bulos también revela algo importante: la desinformación política no necesita siempre inteligencia artificial ni montajes sofisticados.

En este caso, las técnicas más frecuentes fueron simples, baratas y efectivas: sacar videos de contexto, alterar textos, reciclar publicaciones antiguas y atribuir frases inexistentes.

El regreso anunciado de JOH funcionó como detonante. Alrededor de un hecho político real, las publicaciones falsas construyeron escenas paralelas: protestas que no eran actuales, apoyos que no correspondían al momento, documentos que no eran auténticos y declaraciones que nunca fueron pronunciadas.

El resultado fue una conversación pública contaminada por contenidos diseñados para provocar reacción emocional antes que comprensión.

En pocos días, el caso mostró cómo opera la desinformación política en Honduras: no siempre inventa completamente la realidad, muchas veces la deforma, la recorta y la reubica hasta convertirla en otra cosa.

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Carlos Girón
Carlos Girón
carlos.giron@elheraldo.hn

Editor de LA PRENSA Verifica y El Heraldo Verifica. Primer periodista de Centroamérica y el Caribe especializado en desinformación, verificación digital y fact-checking político. Docente en la UJCV.

José Quezada
José Quezada
jose.quezada@elheraldo.hn

Coeditor en LA PRENSA Verifica y El Heraldo Verifica. Principalmente hace fact-checking político, pero también desmiente bulos, trata y visualiza datos. Licenciado en Periodismo por la UNAH.

Carlos Urrutia
Carlos Urrutia
Periodista

Fact-checker de EL HERALDO y La Prensa Verifica, en donde combate la desinformación en línea. Conoce de SEO y periodismo digital. Estudiante de Periodismo en la UNAH.

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