Doña Elia Amparo Paz, todavía con su dolor y sufrimiento latente por la muerte de su hijo Melvin Omar Chávez Paz, lamentó que el policía que le arrebató la vida en Estados Unidos lo hizo de manera injusta, quitándole todos sus ilusiones.
Melvin Omar tenía un año y dos meses de haber partido al país del norte y el 21 de septiembre fue ultimado de seis balazos que le infirió el agente policial Cody Hobbs, en el área de Wheaton-Glenmont, Maryland.
De acuerdo con lo que relató el agente, que es un veterano de guerra, ellos acudieron al lugar porque había un hondureño intentando asaltar una casa, tenía un objeto en la mano y la movía de forma amenazante.
Sin embargo, tras la publicación del video que grabó su cámara se puede observar que lo que el hombre tenía era un tenedor de asador.
“¡Suelta el cuchillo!”, le dijo el agente en nueve ocasiones, pero el catracho que estaba sin camisa y tenía una herida en la cara, decidió ignorar esas órdenes y seguir caminando.
Ante la negativa de acatar órdenes, el agente le disparó en seis ocasiones en la cabeza y la parte de arriba del torso, asesinando al hondureño de forma inmediata.
“El policía bien pudo someterlo y no matarlo”
“Yo no he visto los vídeos porque he estado a puras inyecciones y pastillas y no quiero verlos, pero lo que dicen es que tuvo una pelea con unos vecinos y el enojo de él que andaba tomado fue porque que los vecinos lo golpearon”, dijo doña Elia Paz.
Paz manifestó: “No era un puñal ni pistola que andaba mi hijo, sino que un trinche de asar carne y los policías le ordenaban que botara el arma, pero él no les entendía que es lo que le decían en inglés y más que andaba encolerizado”.
Expresó que Melvin Omar siguió caminando, pero para donde los vecinos y no para abalanzársele a los policías.
“Lo que me cuenta mi mamá y mis hijos es que se mira en el vídeo que el policía solo se baja de la patrulla y le empieza a disparar”.
La madre de Melvin Omar refirió que el agente bien pudo dialogar con su hijo o usar pistolas para pegarles toques eléctricos y someterlo o en todo caso dispararle a los pies.
“Por eso quiero que se le haga justicia a mi hijo y que no quede impune el caso. Eso es lo que quiero”, enfatizó.
Dijo que no es cierto que su hijo iba a asaltar una casa, como dice la policía, sino que lo que pasó es que él estaba enojado porque los vecinos lo golpearon y andaba tomado.
“A mi hijo no le encontraron nada que él haya robado y lo que le hallaron solo fue el trinche después de que lo mataron”, relató doña Elia. Refirió que su hijo no era ningún delincuente, pues se ganaba la vida trabajando en reparación de casas con un tío paterno y manifestó que tenía asilo político.
El cuerpo de Melvin Omar Chávez Paz, quien tenía de 32 años, fue repatriado y enterrado en San Pedro Sula el 13 de octubre.