La siniestralidad vial en Honduras no solo se explica por la cantidad de accidentes que ocurren a diario, sino por las causas que se repiten una y otra vez en calles y carreteras: exceso de velocidad, consumo de alcohol, irrespeto a las señales de tránsito, conductores sin licencia y vehículos que circulan sin una revisión físico-mecánica adecuada.
El comisionado Lenín Morell, director de la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte, advirtió que detrás de cada accidente suelen combinarse tres factores principales: el factor humano, el estado del vehículo y las condiciones de la vía. Sin embargo, insistió en que la conducta del conductor sigue siendo una de las mayores preocupaciones.
Entre las causas más frecuentes mencionó manejar a exceso de velocidad, conducir bajo los efectos del alcohol, no respetar las señales de tránsito y circular sin permiso de conducir. Esta última situación, dijo, ya fue incorporada como una nueva variable dentro del sistema de datos de Vialidad debido a su incidencia en los percances.
Morel señaló que un alto porcentaje de personas involucradas en accidentes no porta licencia o nunca la ha gestionado, una situación que deja al descubierto un problema más profundo: muchos conductores están saliendo a las calles sin formación, sin evaluación y sin autorización legal para manejar.
A esto se suma el crecimiento acelerado del parque vehicular, especialmente de motocicletas. Según el funcionario, en los últimos cinco años han ingresado al país más de 925,000 motocicletas, además de unos 400,000 vehículos de segunda mano, muchos de los cuales no pasan por una revisión físico-técnica mecánica antes de circular.
El problema, explicó, es que estos vehículos son importados, reparados y luego puestos en circulación sin que exista un sistema estatal obligatorio que verifique sus condiciones mecánicas, como ocurre en otros países. Esa ausencia de controles aumenta los riesgos, sobre todo cuando se combina con conductores inexpertos o imprudentes.
En el caso de las motocicletas, el riesgo es aún más visible. Cada día se observan conductores sin casco, personas que transportan varios pasajeros en una sola unidad, padres que llevan niños pequeños entre adultos y motociclistas que circulan sin licencia o sin conocimiento suficiente de las normas de tránsito.
Morel reconoció que las revisiones mecánicas no bastan si el país no trabaja de fondo en la cultura vial. A su criterio, Honduras necesita fortalecer la educación desde las escuelas, pero también desde los hogares, porque muchas veces los niños reciben una orientación en el aula y observan una conducta distinta en sus propios padres cuando van al volante.
“Hay que seguir trabajando en la educación y cultura vial, haciendo conciencia día a día, porque si no mejoramos vamos a seguir teniendo accidentes todos los días”, expresó el funcionario.
El director de Vialidad indicó que actualmente existe una guía de educación vial que se imparte en distintos centros educativos, con docentes capacitados para transmitir conocimientos básicos a los menores. No obstante, aclaró que este es un proceso de largo plazo, cuyos resultados se verán cuando esos niños lleguen a la edad de conducir.
Otra debilidad señalada por la autoridad es el bajo peso de algunas sanciones establecidas en la Ley de Tránsito. Morel consideró necesario reformar varios artículos para que las faltas tengan consecuencias reales y no se conviertan en simples multas que muchos conductores ignoran.
El funcionario puso como ejemplo los casos de familias enteras movilizándose en motocicleta, incluso con bebés, una práctica de alto riesgo que actualmente no siempre recibe una sanción proporcional al peligro que representa.
También planteó la necesidad de vincular ciertas faltas a mecanismos más estrictos, como una central de riesgo, para evitar que personas sancionadas continúen conduciendo sin asumir responsabilidad o sin reclamar siquiera su permiso de conducir.
“Hay que trabajar bastante para reformar la ley y que sean sanciones de verdad, severas, para dejar conciencia en el ciudadano”, afirmó Morel.
El comisionado también llamó la atención sobre la responsabilidad de los padres en casos donde menores de edad acceden a vehículos. Al referirse al accidente en el que murieron dos menores que conducían una camioneta en el anillo periférico, advirtió que facilitar un automóvil a un hijo menor de edad es poner en riesgo su vida.
“Si un padre facilita un vehículo a un hijo menor de edad, está cometiendo un grave error. Está poniendo en riesgo la vida de su hijo”, expresó.
Para Vialidad y Transporte, reducir los accidentes requiere más que operativos en carretera. El reto pasa por ordenar el crecimiento del parque vehicular, revisar las condiciones de los automotores, endurecer sanciones, exigir licencias y construir una cultura vial que haga entender que cada imprudencia en la calle puede terminar en tragedia.