Entre las pruebas que tiene el Ministerio Público contra el imputado en el asesinato del abogado René Altamirano figura una línea de tiempo con videos que registran, paso a paso, el recorrido de los sicarios desde que salieron de El Progreso, Yoro, hasta llegar al lugar donde mataron al profesional del derecho en San Pedro Sula.
En los análisis de los videos, las autoridades establecen que el acusado Franklin Eduardo Ramírez Majano y otro sicario, quien supuestamente es el menor que también fue detenido en el operativo, esperaron durante 1 hora y 15 minutos al abogado para asesinarlo.
Se informó que, en las indagaciones, surgió otra hipótesis que apunta a que la muerte del profesional del derecho estaría vinculada a un caso en el que habría cobrado una alta suma de dinero y no realizó el trabajo para el cual fue contratado.
La primera línea de investigación que manejó la Policía establece que el crimen de René Altamirano estaría relacionado con otro caso que llevaba en el ejercicio de su profesión.
De acuerdo con las indagaciones, en el caso que atendía Altamirano estarían involucrados dos grupos criminales organizados. Según los análisis policiales, el abogado habría sido víctima de una pugna entre estas dos estructuras delictivas, que “buscan un desquite entre ellas”.
Ruta y espera de sicarios
Se informó que en los videos se observa que, el 6 de febrero, los sicarios llegaron en motocicletas al barrio Medina de San Pedro Sula, donde funcionaba el bufete del togado, en la 14 calle, entre la 2 y 3 avenida.
Franklin Eduardo Ramírez Majano se estacionó frente al despacho de Altamirano, mientras que el otro individuo permaneció en una pulpería ubicada a media cuadra al este de la oficina del jurista.
Los sicarios esperaron durante una hora y 15 minutos. Cuando Altamirano llegó al lugar, no ingresó de inmediato a su bufete, sino que se bajó de su vehículo frente a la pulpería para realizar una compra. El individuo que se encontraba en el establecimiento avisó a su cómplice, quien llegó y disparó contra el abogado.
Según las autoridades, las grabaciones muestran que, tras ultimar a René Altamirano, los homicidas huyeron de la escena y tomaron la misma ruta de regreso hacia la colonia Brisas de El Salto, en El Progreso, donde fueron capturados el martes 17 de marzo. Entre las pruebas que tiene el Ministerio Público también figuran declaraciones de testigos protegidos.
Las investigaciones establecen que un cuidador de cementerio habría proporcionado el arma a Ramírez Majano, así como los 50,000 lempiras que le pagaron por cometer el crimen. Este panteonero habría fungido como intermediario entre Franklin Eduardo Ramírez Majano y las personas que ordenaron el asesinato.
La Policía sindica a Ramírez Majano como sicario de la Mara Salvatrucha (MS-13) y, según las investigaciones, también tenía un encargo para atentar contra otro abogado.
En el operativo en el que capturaron a Ramírez Majano, la Policía decomisó dos motocicletas, presuntamente utilizadas en el crimen, y la vestimenta que portaban los homicidas.
Las autoridades informaron que los sospechosos estudiaron durante un mes los movimientos del profesional del derecho para ejecutar el ataque sin fallar.
Rolando Ponce Canales, jefe de la Dirección Policial de Investigación (DPI), afirmó que la indagación continúa abierta y que se sigue en la búsqueda de los autores intelectuales del crimen.
El asesinato del reconocido abogado penalista ha generado consternación en el gremio jurídico, cuyos integrantes exigen la captura de los responsables de ordenar el crimen. Sus colegas recuerdan al profesional del derecho como una persona solidaria y comprometida con la atención a personas de escasos recursos.