Desde hace unos días, el aire en Honduras se siente más pesado, y no es por el calor, sino por el sudor frío que les bajó a muchos tras el rumor de una supuesta filtración masiva: mil videos grabados en cámaras ocultas dentro de moteles del país.
La noticia corrió como pólvora en WhatsApp y TikTok, provocando que más de alguno pusiera su cuenta de Instagram en privado o empezara a recordar con nerviosismo si esa lámpara del cuarto tenía "un brillo extraño".
Mientras los memes no perdonan y medio Honduras bromea con que "ahora sí los van a conocer de verdad", la preocupación real se instaló en quienes temen por su privacidad.
Pero, ¡alto ahí! Antes de que borre todas sus fotos o pida asilo en otro país, respire profundo.
Para poner orden en este caos de sábanas y sospechas, Diario La Prensa consultó directamente con las autoridades competentes. La respuesta hasta este miércoles 8 de abril es contundente: no existe ninguna denuncia formal sobre esta supuesta filtración masiva de videos.
A pesar de que el rumor sugiere un hackeo a gran escala o una red de extorsión, los entes de investigación confirmaron que, hasta el sol de hoy, nadie se ha acercado a denunciar que su "momento de pasión" terminó en el catálogo de algún grupo de Telegram.
¿Qué significa esto? Que por ahora el famoso "pack de los mil videos" parece ser más un mito urbano diseñado para generar clics (o sustos innecesarios) que una realidad judicial.Así que, aunque la vigilancia nunca está de más —porque revisar que el espejo no sea doble es de sabios—, puede dormir tranquilo... o al menos tan tranquilo como su conciencia se lo permita. ¡Falsa alarma, por ahora!