Desde la creación de la figura de la vicealcaldía, la capital industrial ha contado con dos vicealcaldesas y tres vicealcaldes, de acuerdo con registros históricos municipales.
La vicealcaldía surgió a partir de una reforma al Decreto 127-2000, el cual establece que, en caso de vacancia del alcalde, el vicealcalde asumirá el cargo, devengará el salario que le asigne la Corporación Municipal y cumplirá las funciones que le delegue el titular de la alcaldía.
El historiador Eliseo Fajardo explicó que, aunque han transcurrido siete períodos de gobierno desde la creación de esta figura, solo figuran cinco nombres, ya que dos vicealcaldes repitieron en el cargo. Antes de esta reforma, los síndicos municipales cumplían funciones similares a las de un vicealcalde.
No fui una figura decorativa
El primer vicealcalde fue el ingeniero civil Osmín Bautista, durante la administración del alcalde Óscar Kilgore. Bautista recordó que enfrentó diversos problemas que atravesaba la ciudad en ese momento y que tuvo un rol activo en la gestión municipal. Aseguró que, pese a desacuerdos en algunos temas, el alcalde le respetó y le cedió espacio para trabajar. “No fui una figura decorativa”, afirmó, al señalar que presidió varias sesiones de la Corporación Municipal en ausencia del alcalde.
El segundo vicealcalde fue el médico y científico Eduardo Bueso, quien ocupó el cargo durante dos períodos consecutivos. Ejerció la vicealcaldía entre 2006 y 2010, cuando Rodolfo Padilla era alcalde, y asumió la titularidad de la alcaldía conforme a la Ley tras la salida de Padilla del cargo.
En el período 2010-2014, Juan Carlos Zúñiga asumió la alcaldía y Bueso continuó como vicealcalde. El galeno expresó que ocupar la vicealcaldía fue un honor que implicó sacrificar su profesión como ginecólogo. “Trabajé por la ciudad y fui alcalde por Ley en 2010. Conocí y me involucré en los problemas de la ciudad. Ambos alcaldes me dieron el espacio y mi lugar como vicealcalde”, manifestó Bueso.
Para el período 2014-2018, Armando Calidonio ganó la alcaldía y su compañera de fórmula fue la licenciada Lilia Umaña, quien se convirtió en la primera vicealcaldesa de San Pedro Sula. Ambos marcaron un precedente al lograr la reelección consecutiva, gobernando desde 2014 hasta 2022. “La vicealcaldía significó la oportunidad de generar cambios positivos, especialmente en agendas de desarrollo y programas sociales”, señaló Umaña.
Cuatro años de peleas que llegaron a los tribunales
En 2022, Roberto Contreras ganó la elección municipal y el abogado Omar Menjívar asumió como vicealcalde tras una alianza política. Sin embargo, ambos pasaron cuatro años distanciados y sin trabajo conjunto, situación que derivó incluso en un proceso judicial. “Yo ni siquiera tengo oficina en la municipalidad”, declaró Menjívar, quien consideró necesaria una reforma a la Ley de Municipalidades para asignar funciones específicas al vicealcalde, más allá de la sustitución del alcalde en ausencias mayores a diez días.
A criterio de Menjívar, la falta de reformas puede convertir la vicealcaldía en una figura decorativa, un apoyo eventual o una pieza incómoda para el alcalde, dependiendo de la relación política.
Con el cierre del actual período administrativo, Roberto Contreras continuará al frente de la alcaldía por cuatro años más. En esta nueva gestión, la vicealcaldía será ocupada por la empresaria Martiza Soto, un rostro nuevo en la política local.
Soto agradeció la confianza de los sampedranos y aseguró que su objetivo será trabajar en equipo con el alcalde Contreras.