El país se mantiene en alerta ante el posible registro de casos de sarampión, y es que naciones vecinas como Guatemala y El Salvador ya reportan casos positivos de la enfermedad, cuyo contagio es de fácil propagación.
Ante la amenaza, las autoridades de Salud muestran preocupación ya que reportan una baja afluencia de padres de familia en los centros de vacunación para inmunizar a sus hijos.
En el caso de San Pedro Sula, el doctor Wilmer Euceda, jefe de Redes Integradas de Servicio Sanitarios de la Región Metropolitana de Salud, indicó que actualmente la ciudad cuenta con más de siete mil dosis contra el sarampión y que la Departamental de Salud de Cortés, dispone de igual número de fármacos, lo que indica que el departamento tiene una reserva de más de 15,000 dosis para proteger a la población infantil de posibles brotes.
El galeno lamentó que a pesar de contar con el insumo necesario y personal disponible, las estadísticas reflejan una tendencia preocupante: un gran número de padres de familia no están acudiendo a los establecimientos de salud a inmunizar a sus hijos conllevando a riesgos epidemiológicos.
"El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que puede derivar en complicaciones graves como neumonía e incluso la muerte. Ante la reactivación de la alerta hemos redoblado esfuerzos para llegar a la cobertura de los niños, pero lamentablemente, vemos una renuencia de los padres para acudir a los centros de salud a aplicar la vacuna a sus hijos, al igual para completar el esquema", dijo Euceda.
Y es que según el plan de inmunización contra el sarampión, una primera dosis debe aplicarse al primer año de vida del niño y al año y medio, la segunda dosis. Con eso queda protegido de por vida el menor.
Riesgo innecesario
El jefe de Salud manifestó que el hecho de tener las vacunas a la mano y no utilizarlas, representa para las autoridades un riesgo innecesario para la salud pública del país.
"Contamos con el abastecimiento suficiente para cubrir la meta establecida en todo el departamento de Cortés, pero vemos una baja cobertura. El año pasado teníamos como meta vacunar con la primera dosis 11,685 niños, pero solo alcanzamos 8,311. Se supone que esos mismo 8,311 menores debían aplicarse la segunda dosis, pero solo lo hicieron 6,689", detalló.
El doctor dijo que se sabe que muchos padres trabajan durante la mayor parte de la semana imposibilitando que puedan vacunar a sus hijos. Es por esa razón que en la ciudad se ha dispuesto que el Centro de Salud Miguel Paz Barahona permanezca atendiendo desde las 7:00 am a 7:00 pm de lunes a domingos.
En cuanto al servicio para la población adulta, Euceda mencionó que la vacunación existe solo si se comprueba que de niño no tuvo acceso al fármaco. "La prioridad son los menores de cinco años, aunque si un adulto no se le aplicó cuando cuando era menor, se le aplica mucho más si viaja fuera del país", comentó.
Y prosiguió, "hacemos un llamado a los padres para que acudan a los centros de salud de sus comunidades o a los policlínicos de la ciudad para vacunar o culminar el esquema contra el sarampión de sus hijos. La vacuna es totalmente gratis, segura y puede, en caso de que el virus ingrese al país, evitar que sus hijos se contagien e incluso que mueran".
Más de 90 personas bajo vigilancia en el país
Las autoridades de la Secretaría de Salud informó que Honduras cuenta con más de 90 personas que están bajo vigilancia debido a su exposición con la enfermedad. Según explicaron, la medida surge luego de que los ciudadanos participaran de un evento religioso en Guatemala, país que ya reporta casos positivos de contagios.
Lorenzo Pavón, jefe de la Unidad de Vigilancia de Salud de la Secretaría de Salud dijo que "damos seguimiento a las personas que participaron de la actividad en Guatemala. Provienen de Colón, Sabá, Puerto Cortés San Pedro Sula, Taulabé Siguatepeque y del Distrito Central. Estas personas no han presentado sintomatología que indique contagio de sarampión, aunque aún siguen en vigilancia
Honduras registró en 1997 el último caso de sarampión. Desde entonces el país ha estado libre de contagios.