Miles de familias viven entre aguas residuales, basura y cauces contaminados

La contaminación de ríos, quebradas y canales atraviesa decenas de colonias de San Pedro Sula, donde cientos de familias conviven diariamente con basura, aguas residuales y malos olores

  • Actualizado: 18 de julio de 2026 a las 06:00 -
Miles de familias viven entre aguas residuales, basura y cauces contaminados
San Pedro Sula, Honduras

La red hídrica que atraviesa San Pedro Sula refleja una de las mayores deudas ambientales y sociales de la ciudad. Ríos, quebradas, canales y bordos que forman parte del sistema natural de drenaje del valle de Sula reciben diariamente aguas residuales, basura doméstica y desechos sólidos, mientras miles de familias conviven a escasos metros de cauces contaminados expuestas a riesgos sanitarios y ambientales.

Aunque estos cuerpos de agua son esenciales para el drenaje pluvial del municipio, en numerosos sectores urbanos han terminado funcionando como vertederos improvisados debido a la falta de saneamiento, el crecimiento de asentamientos informales y la deficiente gestión de residuos sólidos.

Un recorrido realizado por LA PRENSA constató que las comunidades con mayor exposición a la contaminación de ríos y quebradas incluyen barrio Cabañitas, donde residen 2,239 habitantes; los anexos de La Bográn, con alrededor de 396 personas; y los bordos de la colonia 6 de Mayo, donde viven unas 1,298 personas.

A estas se suman sectores como Islas del Progreso, los anexos de Las Brisas-Expocentro, La Pavón y Río Blanco, donde numerosas familias permanecen asentadas a pocos metros de cauces altamente contaminados y expuestas a riesgos sanitarios y ambientales.

En distintos sectores de San Pedro Sula, decenas de casas fueron levantadas a pocos metros de ríos y quebradas contaminadas, una realidad que afecta la calidad de vida de sus habitantes.

Aunque San Pedro Sula supera el medio millón de habitantes en su área urbana, no existe un censo público actualizado que determine cuántas personas viven directamente junto a ríos y quebradas contaminadas. Sin embargo, la cantidad de colonias establecidas en estas zonas evidencia la dimensión del problema.

Riesgo permanente para las familias

La contaminación representa una amenaza constante para quienes habitan cerca de estos cauces. Además de la acumulación de basura, los vecinos conviven con descargas de aguas residuales, proliferación de mosquitos, roedores e insectos, contaminación del suelo y malos olores que afectan su calidad de vida.

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Durante la temporada lluviosa, el panorama empeora. El incremento del caudal provoca desbordamientos que arrastran residuos hasta las viviendas, incrementando el riesgo de enfermedades y ocasionando pérdidas materiales entre las familias asentadas en las riberas.

Especialistas sostienen que recuperar los ríos y quebradas de San Pedro Sula requiere una intervención integral que vaya más allá de las jornadas de limpieza.

Para Denis Cabrera, sociólogo de Hábitat para la Humanidad, la ocupación de estas zonas es consecuencia de un problema estructural que Honduras arrastra desde hace décadas: la falta de acceso a vivienda digna.

El especialista explicó a LA PRENSA que la ausencia de políticas públicas suficientes ha obligado a miles de familias a construir sus viviendas donde encuentran espacio disponible, aun cuando se trate de terrenos expuestos a inundaciones o contaminación.

"Las personas autoconstruyen su hábitat donde tienen oportunidad. El crecimiento de los asentamientos informales está estrechamente relacionado con la migración y con la falta de acceso a una vivienda adecuada", manifestó.

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Cabrera señaló que ciudades como San Pedro Sula, Choloma, Villanueva y Tegucigalpa concentran buena parte de estos asentamientos debido a la llegada constante de personas procedentes de zonas rurales que buscan oportunidades laborales, pero cuyos ingresos no les permiten acceder al mercado formal de vivienda.

El sociólogo Denis Cabrera expresó que la gente busca por su propia cuenta una solución para vivir, aunque no cumpla con los estándares mínimos de calidad.

Añadió que gran parte de esta población depende de la economía informal, lo que limita sus posibilidades de obtener financiamiento para adquirir una vivienda o alquilar en condiciones más seguras.

"No es que la gente quiera vivir en lugares inseguros; muchas veces es la única alternativa que tiene", afirmó.

De acuerdo con Cabrera, más del 62% de los hogares hondureños presenta algún tipo de déficit habitacional, una condición que afecta a más de 6.5 millones de personas en el país.

El especialista considera que la solución requiere una intervención integral que vaya más allá de las jornadas de limpieza de ríos y quebradas.

Entre las acciones prioritarias menciona la ampliación de los sistemas de tratamiento de aguas residuales, el control de las descargas contaminantes, una gestión eficiente de los residuos sólidos, la protección de las riberas y, especialmente, políticas públicas orientadas a ampliar el acceso a vivienda segura y digna.

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Mientras esas medidas no se implementen, miles de familias continuarán viviendo junto a ríos que dejaron de ser una fuente de vida para convertirse en uno de los principales focos de contaminación, riesgo sanitario y vulnerabilidad en San Pedro Sula.

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