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Iglesia llama a la unión y reconciliación de las familias hondureñas

  • Actualizado: 30 diciembre 2018 /

El sacerdote Henry Asterio Rodríguez envía un mensaje a las familias hondureñas antes de finalizar el 2018

    San Pedro Sula, Honduras

    Ayer, 30 de diciembre, Honduras al igual que otros países del mundo celebraron la Fiesta de la Sagrada Familia, una tradición de origen católico para festejar que Jesús quiso nacer en el seno de una familia que lo cuidara, protegiera y forjara sus valores.

    La finalidad de este día es transmitir a los fieles la importancia de pertenecer a una familia y crear conciencia sobre ello.

    Aprovechando la fecha, el sacerdote Henry Asterio Rodríguez envía un mensaje de reflexión a las familias hondureñas para que busquen el respeto, la unidad y reconciliación antes de culminar el 2018.

    El religioso hace referencia que tal y como lo auguró el papa León XIII, que con el auge de la revolución industrial vendría la desintegración de las familias cristianas, bajo el argumento del adelanto y la modernización de la sociedad.

    El clérigo consideró que en menos de un siglo, en tan solo cuatro generaciones, la realidad de la familia de nuestro país ha dado un vuelco de 180 grados.

    “Los libros de historia nos cuentan que en el pasado nuestro país también tuvo problemas de violencia, muerte, pobreza, corrupción e injusticia, pero al interior de los hogares había algo distinto.

    Posiblemente no se expresaba tanto el afecto, los padres, eran más distantes, no había escuelas para padres en los institutos y la psicología estaba apenas en pañales”, expresó Rodríguez.

    Continuó diciendo que el valor del cuarto mandamiento, que hable de honrar a padre y madre, es imperecedero, ya que la responsabilidad para con nuestros progenitores no acaba nunca porque aunque la obediencia cesa con la emancipación de los hijos, el respeto que les es debido permanece para siempre.

    “En una sociedad materialista y consumista, muchos son los padres que se dejan arrebatar el respeto cuando dejan de proveer porque piensan que este deriva de la manutención, olvidándose que su paternidad, mana y proviene de la paternidad divina”, agregó el padre.

    Estimó que en la base de este debacle social se encuentra una sola cosa, el egoísmo y la autorreferencia de dos generaciones: los milenials y centenials, las cuales desde su punto de vista dejaron de aprender de los mayores, pues ya nadie enseña porque no le escuchan y nadie quiere aprender porque no le interesa escuchar.

    “La iglesia nos regala con la fiesta de la Sagrada Familia, un espacio privilegiado para recordar que ni Jesús quiso perderse la oportunidad de aprender, crecer y madurar con los consejos de unos padres humanos; y él, siendo el mismísimo Hijo de Dios supo valorar este tesoro”, citó Rodríguez, quien concluyó que en esta época nos dejemos guiar por la estrella de Belén hasta el pesebre de la propia familia para contemplar en nuestros seres queridos el rostro de Jesús.