El hospital Mario Catarino Rivas inició este jueves 5 de febrero el Programa de Manejo Integral de la Obesidad, una iniciativa que busca atender a pacientes con esta condición y ayudar a prevenir complicaciones de enfermedades asociadas, como la diabetes, la hipertensión y los problemas cardiovasculares.
El programa es impulsado por el servicio de Endocrinología y marca la introducción, por primera vez en el hospital, de la liraglutida, un medicamento inyectable que ayuda a controlar la diabetes tipo 2 y promueve la pérdida de peso.
La doctora Paola Bonilla, endocrinóloga pediatra del centro asistencial, explicó que la iniciativa se ha venido trabajando desde hace unos tres años, motivada por la alta prevalencia de obesidad en San Pedro Sula y sus alrededores.
Según datos manejados por el equipo médico, alrededor del 51% de la población adulta atendida presenta obesidad, con un índice de masa corporal mayor a 30, mientras que en el grupo pediátrico, entre los 9 y 14 años, cerca del 40% de los niños cursa con esta condición.
Bonilla señaló que el objetivo principal del programa es prevenir complicaciones asociadas a la obesidad, como la diabetes tipo 2, hipertensión arterial, la enfermedad renal crónica y la necesidad de tratamientos como la diálisis, que ya afectan a un número considerable de pacientes que llegan al hospital.
Detalló que el programa comenzó con un grupo de 20 pacientes, entre niños y adultos, como parte de una estrategia gradual que permita evaluar resultados y ampliar la cobertura en el futuro. De estos, seis corresponden al área pediátrica y el resto a población adulta.
Como parte de la inauguración del programa, los pacientes recibieron una capacitación este jueves acerca de la aplicación del medicamento y cómo adoptar gradualmente hábitos más saludables.
La especialista detalló que en el caso de los niños, la dosis se ajusta de manera progresiva, iniciando con 0.6 miligramos y aumentando según la tolerancia individual hasta un máximo de 3 miligramos, bajo estricta supervisión médica.
Aclaró que el abordaje no se limita al uso del fármaco, sino que se apoya en un enfoque multidisciplinario que incluye seguimiento nutricional y la participación de otras especialidades, con el fin de ofrecer un manejo integral y sostenido.
"Este programa es algo sin presedentes en el hospital, me llena de emoción y orgullo. Es un reto para nosotros debido a la alta carga laboral que tenemos en el hospital, pero con mi colega, el doctor Reyes, decidimos aceptarlo y hacer estos cambios para impactar en la vida de nuestros pacientes", expresó notablemente conmovida.
Por su parte, el doctor Arnold Reyes, endocrinólogo del Mario Rivas, destacó que la incorporación de la liraglutida representa un avance importante, ya que permite intervenir de forma temprana en enfermedades asociadas a la obesidad.
Reyes dio a conocer que el medicamento tiene un costo elevado en el mercado, con un gasto mensual que puede oscilar entre L6,000 y L7,000, lo que dificulta su acceso para la mayoría de los pacientes atendidos en el sistema público de salud.
Acerca de los criterios de selección, dijo que se priorizó a personas con obesidad grado dos y tres, así como a quienes presentan mayor riesgo de complicaciones. Los participantes provienen de distintos sectores de San Pedro Sula y municipios aledaños como Choloma.
También explicó que la liraglutida es un agonista del GLP, de la misma familia del Ozempic. No obstante, la liraglutida tiene indicación de primera línea para la obesidad y su uso es diario, mientras que Ozempic es un medicamento inyectado que se usa semanalmente y tienen otras aplicaciones.
En cuanto a la promoción de estos medicamentos en redes sociales para la pérdida de peso, Reyes advirtió a los hondureños que no se dejen llevar por lo que ven en redes, ya que este tipo de tratamientos requieren una evaluación y solo pueden utilizarse bajo estricta prescripción y supervisión médica.
"Es un tratamiento individualizado, no todo mundo lo puede usar. No se recomienda utilizarlo como algo de moda o cosmético, se necesita una valoración por un especialista en endocrinología", apuntó.
Entre los pacientes beneficiados que acudieron hoy a la charla se encontraba Katherine Rivera, de 32 años, sobreviviente de cáncer, quien señaló que su participación en el programa representa una oportunidad para mejorar su salud interna y recibir un tratamiento que, de otra manera, sería económicamente inaccesible.
"Después del cáncer he tenido otras complicaciones de salud. Este programa es un gran apoyo porque el medicamento es de costo elevado, aparte de tener ese apoyo de los especialistas. Estoy agradecida y confiando en Dios de que todo salga bien", manifestó.