Las cámaras de industria y comercio de Honduras mantienen altas expectativas en que el gobierno de Nasry Asfura retome los planes de construcción de obras de protección contra inundaciones en el Valle de Sula para evitar nuevos escenarios catastróficos.
Cíclicamente, debido a fenómenos naturales, como tormentas tropicales y lluvias intensas, este valle, una de las regiones más productivas del país, sufre pérdidas millonarias y daños a la infraestructura que no logra recuperar a corto plazo.
Manuel Hernández Aguilar, presidente de la Federación de Cámaras de Comercio e Industrias de Honduras (Fedecamara), tiene la convicción “de que el nuevo gobierno, junto con la empresa privada y las comunidades locales debe colaborar de forma conjunta en el desarrollo de estas obras”.
En particular, Hernández destaca la represa de El Tablón como un proyecto clave que ofrece una gran ventaja para el valle de Sula, el cual resulta esencial para avanzar en soluciones que protejan a la población y fomenten el crecimiento económico.
Hernández enfatiza que “el país no puede continuar con retrasos en estos proyectos porque las consecuencias afectan no solo al valle de Sula, sino a toda la población que después sufre por limitaciones económicas y falta de oportunidades laborales por la baja inversión”
El líder ha participado en múltiples reuniones con expertos y empresarios para analizar la situación actual de los estudios relacionados con la represa. Según él, estas discusiones revelan la urgencia de actuar con rapidez para mitigar los riesgos que representan las inundaciones periódicas.
El proyecto de El Tablón se remonta a la década de 1970, no obstante, ningún gobierno ha logrado materializarlo. Dado que han transcurrido varias décadas, las autoridades centrales han solicitado la actualización de los estudios para determinar su factibilidad, por ejemplo, en 2007, la consultora canadiense SNC-Lavalin International Inc., realizó la última revisión.
Los expertos precisaron inicialmente que el lugar indicado para la construcción inicial está situado en el río Chamelecón, específicamente en la zona de El Tablón, dentro del municipio de Quimistán, Santa Bárbara.
Esta ubicación estratégica permite regular el caudal del río y prevenir desbordamientos que impactan al Valle de Sula. Sin embargo, propuestas posteriores han sugerido ajustes, como un desplazamiento a la comunidad de Los Limones, a unos 13 kilómetros del sitio original, para minimizar impactos en áreas residenciales.
No obstante, las condiciones socioeconómicas en esa zona del país han cambiado considerablemente a medida que han transcurrido los años, lo que hace menos factible la represa. El crecimiento demográfico, la expansión urbana y las variaciones en patrones agrícolas han alterado el panorama, incrementando costos y complejidades que frenan la viabilidad actual del proyecto en su forma original.