El incendio que cobró la vida de cinco hermanos y una bebé de siete meses en los bordos de Esquipulas No. 2 dejó algo más que una vivienda reducida a cenizas. Para las familias que habitan en estos sectores vulnerables de San Pedro Sula, la tragedia volvió a poner sobre la mesa los riesgos que enfrentan diariamente quienes viven en construcciones de madera y otros materiales altamente inflamables.
Tras el siniestro ocurrido el pasado miércoles, el lugar donde una familia compartía su vida quedó convertido en un espacio de escombros y recuerdos. Mientras sus seres queridos enfrentan el duelo, otros habitantes de los bordos observan con preocupación sus propias viviendas y reconocen que una emergencia similar podría poner en riesgo a más familias.
En estos sectores, las condiciones de las viviendas, la distribución de las conexiones eléctricas y las dificultades para acceder rápidamente a algunos puntos pueden convertirse en factores de riesgo ante una emergencia. A esto se suman las condiciones económicas de muchas familias, que limitan sus posibilidades de mejorar las estructuras donde viven.
La vulnerabilidad no se limita únicamente a Esquipulas No. 2. De acuerdo con líderes comunitarios, más de 2,000 familias habitan en condiciones similares en distintos bordos de San Pedro Sula, entre ellos Esquipulas I y II, los bordos de la Bográn y el río Bermejo.
En estos sectores predominan viviendas construidas con madera, láminas y materiales reciclados, sin acceso permanente a agua potable ni servicios básicos. Muchas familias duermen sobre colchones deteriorados o cartones y, durante el invierno, viven con el temor de que el crecimiento de los ríos arrastre las pocas pertenencias que poseen.
Mientras las autoridades del cuerpo de Bomberos brindan un informe detallado de las causas del incendio que terminó con la vida de los seis integrantes de la familia. La principal hipótesis apunta a un recalentamiento por un ventilador y otros factores relacionados con el sistema electrico.
Los vecinos recuerdan que la prevención puede marcar la diferencia entre una emergencia controlable y una tragedia quienes solicitan ayuda.
Entre el dolor y el llanto, vecinos de Esquipulas recuerdan a los hermanos fallecidos como niños humildes, respetuosos y trabajadores, muy queridos por toda la comunidad. Desde la tragedia, muchos aseguran que no han podido dormir con tranquilidad por el temor de que otro incendio vuelva a cobrar vidas debido a las condiciones en que habitan.
Para muchas de estas familias, abandonar los bordos no es una decisión sencilla. La falta de recursos y las dificultades para acceder a una vivienda digna las mantienen en zonas donde los riesgos forman parte de la vida cotidiana.
Alejandro García, vecino del sector, manifestó que durante años han solicitado apoyo a las autoridades para mejorar las condiciones de las comunidades, pero asegura que las respuestas han sido insuficientes. “Hemos pedido ayuda muchas veces y nunca nos han ayudado. Aquí vivimos con miedo porque cualquier cosa puede terminar en otra tragedia”, expresó.
Lizandro Cortés, familiar de los menores fallecidos, relató que la familia siempre soñó con mudarse a un lugar más seguro, pero la falta de recursos económicos les impedía acceder a una vivienda digna. “Querían irse de aquí, pero no tenían cómo hacerlo”, lamentó.
A esta problemática se suma la situación del servicio eléctrico. Expertos en Energía Eléctrica indicaron que en los bordos nunca ha existido una red de distribución eléctrica legal, por lo que muchos habitantes recurren a conexiones improvisadas entre vecinos para obtener energía, una práctica que incrementa el riesgo de cortocircuitos e incendios.
Las familias que viven en estos sectores, no pierden la esperanza de algun día tener una vivienda segura y condiciones dignas para sus seres queridos.
Ante esta realidad, los vecinos hacen un llamado alas autoridades para que no esperen a que ocurra otra tragedia y busquen alternativas que permitan reubicar a las familias que viven en condicione de alto riezgo. Para quienes habitan en los bordos contar con una vivienda segura y digna.