“No quiero vivir; mi vida es nada sin ellos”, manifestaba ayer miércoles, entre lágrimas, impotencia y dolor, doña Mirtha Liseth Mejía, quien perdió a sus cinco hijos y a una nieta tras incendiarse su vivienda.
La tragedia ocurrió alrededor de las 2:00 am en la colonia Esquipulas Dos, en el sector noreste de San Pedro Sula. En el siniestro murieron los hermanos Daniela Cortés Mejía (de 19 años), Jahir Cortés Mejía (de 17), Jairo Joel Cortés Mejía (de 10), Isaías Cortés (de 6), Mayra Cortés, de (de 7) y Madison Charlotte Cortés, de seis meses de nacida, hija de Daniela.
Según relató doña Mirtha Liseth Mejía, el incendio habría sido provocado por un ventilador pequeño que ella había desechado y que sus hijos volvieron a utilizar debido al intenso calor dentro de la pequeña vivienda de madera y lámina, ubicada cerca de la ribera del río Bermejo.
El fuego consumió la humilde casa en unos 10 minutos. Los hermanos quedaron atrapados entre las llamas porque no pudieron salir: la puerta estaba asegurada con un candado colocado por dentro como medida de seguridad, luego de que anteriormente desconocidos ingresaran a la vivienda.
Al llegar al lugar de la tragedia, el panorama era desgarrador. La madre de las víctimas lloraba desconsoladamente frente a los escombros en los que quedó reducida la vivienda. Entre las pertenencias calcinadas apenas se distinguían un caballo de juguete y los rines de una bicicleta con la que, según familiares, se divertía el pequeño Isaías.
En los restos de la puerta permanecían el candado y la cadena que los hermanos colocaron para protegerse, pero que terminaron impidiéndoles escapar del incendio.
Drama y dolor
“Me voy a matar; sin ellos ya no puedo vivir. Mi vida es nada sin mis hijos. Dios es malo conmigo; me quitó lo único bueno que yo tenía. No me ama porque me quitó lo único bueno y lo que más quería”, expresaba la acongojada madre.
Sentada en una silla y abrazada por varias vecinas que intentaban consolarla, Mirtha Liseth lloraba desconsoladamente y decía: “Yo quiero a mis hijos. Tanto que luché por ellos y para que quedaran unas malditas cenizas; esto es algo injusto. ¿Por qué se ensaña tanto la vida conmigo?”.
Resistiéndose a aceptar la muerte de sus hijos, exclamaba: “Yo digo que mis hijos están vivos; yo tengo que verlos. Jahir hacía la lucha sin andar en malas cosas. Mi hijo trabajaba en una chatarrera. ¿Por qué mi muchacho quedó así? No es justo”.
También recordó a su nieta: “Charlotte era mi primera nieta, que yo tanto amaba. Todavía anoche (el martes) la fui a ver y la miré acostada sin imaginarme que iba a morir de esa manera. Yo me voy a ir con ellos; me quiero ir con los niños; ellos no se van a cuidar solos”.
“Mis hijos eran los que me levantaban y me motivaban, y ahora no tengo nada”, lamentó doña Mirtha. Relató que su hija mayor, por temor, aseguró la puerta con un candado por dentro y sostuvo que “si no le hubiera metido candado, ellos hubieran salido y se hubieran salvado”.
La noche del martes, la mujer se fue a dormir a la casa de su madre, ubicada cerca de la vivienda siniestrada, debido a que su progenitora había salido a visitar a su padrastro.
“Yo me fui a dormir a la casa de mi mamá para que mis hijos y mi nieta durmieran tranquilos porque éramos muchos y no cabíamos; si me quedaba con ellos íbamos a estar amontonados uno encima del otro”, relató. Añadió que sus hijos eran serviciales y que Jahir era un joven trabajador. “Se despidió de mí en la noche, me dijo ‘te amo’ y me abrazó”, recordó.
Según doña Mirtha, el incendio presuntamente se originó por un ventilador pequeño que había desechado. “Como ellos acostumbraban encenderlo, yo se los había botado, pero uno de los niños lo recogió y lo volvió a encender”, dijo.
No pudieron rescatarlos
José Aguilar, vecino del sector, manifestó que al observar las llamas intentaron ingresar para auxiliar a los menores. “Corrimos a ver si podíamos hacer algo, pero ya no pudimos entrar porque el fuego ya se había propagado por toda la casa; hasta remolinos hacían las llamas”, relató.
“No había ninguna esquina que no tuviera fuego; estaba completamente propagado”, agregó Aguilar. Explicó que los vecinos únicamente pudieron evitar que el incendio se extendiera a otras viviendas utilizando cubetas con agua.
El Cuerpo de Bomberos informó que a las 2:43 a. m. despachó tres unidades contra incendios. Al llegar, el personal constató que los vehículos no podían acceder hasta la vivienda, por lo que los bomberos recorrieron a pie el tramo restante.
La institución indicó que, al arribar, el incendio ya había sido controlado por habitantes del sector con cubetas de agua, por lo que únicamente realizaron labores de inspección para descartar una posible reactivación.
El informe del Cuerpo de Bomberos establece que la vivienda fue consumida en su totalidad. La estructura, construida con láminas y cuartones de madera, quedó destruida junto con dos camas, una estufa, muebles, ropa, utensilios domésticos y ventiladores.
Asimismo, el reporte señala que fueron encontrados los cuerpos calcinados de seis personas: una joven adulta y cinco menores de edad.
Autoridades del Ministerio Público informaron que los seis cuerpos serían entregados a sus familiares entre la noche de ayer y la madrugada de hoy.