Mapa político: Así queda América Latina tras el triunfo de Lula
Aunque Brasil se mantiene como uno de los bastiones de la izquierda en América Latina, analistas descartan un efecto dominó: los electores priorizan los resultados sobre las ideologías
- Actualizado: 26 de octubre de 2026 a las 10:03 /
Tras el triunfo de Lula da Silva ante Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta electoral celebrada el pasado 25 de octubre. A pesar del resultado, la izquierda todavía es minoría en la región, con seis gobiernos, mientras que la derecha ostenta el poder en 13 naciones.
Entre los países democráticos con gobiernos de izquierda y centroizquierda figuran Guatemala, con Bernardo Arévalo; México, con Claudia Sheinbaum; Uruguay, con Yamandú Orsi; y Brasil, con Lula. Se suman Cuba, con Miguel Díaz-Canel, y Nicaragua, con Daniel Ortega, aunque estas dos naciones son regímenes autoritarios.
Por parte de la derecha se encuentran Argentina, con Javier Milei; Costa Rica, con Laura Fernández; Ecuador, con Daniel Noboa; Bolivia, con Rodrigo Paz; República Dominicana, con Luis Abinader; y Honduras, con Nasry Asfura.
También se incluyen El Salvador, con Nayib Bukele; Paraguay, con Santiago Peña; Panamá, con José Raúl Mulino; Colombia, con Abelardo de la Espriella; Perú, con Keiko Fujimori; Chile, con José Antonio Kast; y Haití, con Alix Didier Fils-Aimé, este último presidente interino desde 2024.
La situación de Venezuela es ambigua, al ubicarse dentro de un espectro político confuso desde que Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada tras la captura de Nicolás Maduro. Si bien se mantiene la estructura chavista en el Estado, Rodríguez ha respondido a los intereses de Estados Unidos y de su presidente, Donald Trump.
En 2022, en Latinoamérica predominaba la izquierda, con 11 gobiernos, mientras que la derecha se asentaba en ocho naciones, según un análisis de LA PRENSA Premium.
Claves del triunfo
El exmagistrado del extinto Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras, Augusto Aguilar, vaticinó el triunfo del candidato del Partido de los Trabajadores pese a que perdió en la primera vuelta electoral por dos puntos porcentuales frente a Flávio, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro y candidato del Partido Liberal.
Aguilar señaló que preveía la victoria de Lula a raíz de que en el balotaje la participación ciudadana es mayor comparada a la de la primera vuelta. En el primer proceso participaron 125 millones de ciudadanos y el pasado domingo aumentó a 128 millones, es decir, tres millones de votantes más.
El 4 de octubre Bolsonaro se llevó la delantera un 47% de votos a su favor. Sin embargo, en la segunda vuelta no mantuvo la tendencia y fue derrotado por su rival, quien obtuvo el 51.8% de votos. Lula obtuvo 10.3 millones de votos más y abrió una brecha de 4.4 millones de marcas frente al político del Partido Liberal brasileño.
"Hay abstencionismo en una primera vuelta, tal vez por confianza o triunfalismo, luego ya en la segunda vuelta asistieron una gran mayoría. Eso es lo que le dio el triunfo relativamente a Lula. Siempre estuve pensando en mis análisis que Lula iba a ganar", afirmó.
Por su parte, Graco Pérez, experto en relaciones internacionales, destacó la capacidad de Lula para adaptar su estrategia electoral, intensificar su presencia en las calles y en las redes sociales y captar nuevos votantes.
Uno de los principales instrumentos fue el canal de WhatsApp "Ejército de Lula", el cual fue impulsado por el diputado André Janones. Este canal llegó a tener 10 millones de seguidores en la recta final.
4.4
millones
de votos fue la diferencia con la que Lula da Silva venció a Flávio Bolsonaro
La campaña del Partido de los Trabajadores de Lula también apeló al temor a retrocesos en derechos sociales, la protección ambiental y estabilidad institucional si el Bolsonarismo regresaba al poder. Además, hizo eco en la población las investigaciones contra Flávio por presunta corrupción.
Se recordaron las controversias de Jair Bolsonaro en su gestión entre 2019 y 2023, resaltando su deficiente administración durante la pandemia de covid-19 y el asalto a la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia el 8 de enero de 2023. Los simpatizantes de Bolsonaro se negaban a reconocer el nuevo mandato de Lula e instaban a que su líder continuara en el poder.
Por estos acontecimientos, Bolsonaro fue acusado de intentar ejecutar un golpe de Estado y otros delitos, siendo condenado a 27 años de prisión.
Pérez también mencionó que los errores de Flávio en los debates televisivos tuvieron peso en su imagen. "Parece que ahí no logró transmitir (el mensaje) y para opinión de muchos, también se radicalizó mucho", opinó.
No obstante, Lula también arrastra críticas por la situación económica del gigante sudamericano y varias controversias políticas de su administración. Pesó más el antibolsonarismo que el antilulismo
Imagen que no se desgasta
Lula marca el hito de ser el único en ganar cuatro veces la presidencia de Brasil (2002, 2006, 2022 y 2026). A criterio de Aguilar, estos triunfos son producto de que el ahora presidente reelecto tiene una imagen política que no se desgasta, por lo que lo comparó con el fallecido José “Pepe” Mujica, quien fue presidente de Uruguay entre 2010 y 2015.
“Son figuras emblemáticas, admiradas y que no pierden. No hay desgaste político porque son buenos presidentes, honrados, honestos y que hacen buenos gobiernos. En el caso de Lula, pues es reconocido porque ha reducido la pobreza en Brasil”, apuntó.
El abogado Pérez reconoció que, además de las obras sociales y otras acciones durante sus mandatos, Lula mantiene una buena imagen dentro del espectro de una izquierda más moderada e institucional, como quedó reflejado cuando criticó a Maduro por la falta de transparencia en los comicios celebrados en Venezuela en 2024.
Debido a estas posturas, Aguilar describe a Lula como un político de centro-izquierda más inclinado al progresismo y no dentro del socialismo o comunismo.
Por otra parte, Pérez resaltó que Lula despertó el sentido de nacionalismo en sus compatriotas al enfatizar que Brasil "no era patio trasero de Estados Unidos".
Contrario a otros países de la región, indicó que Brasil sí puede tomar una postura así ya que "es un país grande, con una economía grande y que no depende de Estados Unidos, depende más de China. Creo que logró despertar un poco más el el tema del nacionalismo y al final esto le abonó".
Poco impacto a la región
Los entrevistados no creen que el triunfo de la izquierda en Brasil se traduzca en un efecto dominó en el que Latinoamérica vuelva a girar hacia la izquierda política.
En primer lugar, porque la mayoría de los gobiernos de derecha se han instalado recientemente, como en Chile, Honduras, Colombia y Perú.
A su vez, Aguilar y Pérez coinciden en que los votantes latinoamericanos ya no se caracterizan por votar según su inclinación ideológica, sino por las propuestas para solucionar los problemas.
“Después de un período de tiempo puede ser que nuevamente se mueva el péndulo hacia la izquierda y no es tanto, creo yo, por la ideología, sino que las poblaciones buscan alternativas. Entonces, votan por uno y, si después no resulta, votan por otros”, expresó Pérez.
El exmagistrado Aguilar subrayó que este comportamiento cíclico ha sido histórico y que los electores se cansan de los gobiernos por tres razones principales: el incumplimiento de las promesas de campaña, el nepotismo y la corrupción.
Después de estos comicios, Pérez aseveró que los brasileños quedan sumamente polarizados, por lo que Lula tendrá que asumir un nuevo período con varios desafíos en seguridad, economía y un Poder Legislativo dominado por la derecha.
“No la tiene tan fácil Lula, va a tener que negociar, va a quedar obstaculizado, y más que Bolsonaro no ha reconocido el triunfo”, declaró.
Aunque Flávio anunció temprano el lunes que buscaría anular los resultados, alegando que fue perjudicado por la ampliación del horario de votación en dos horas, su partido indicó horas más tarde que reconocía la derrota, sin desconocer irregularidades.
Donald Trump, quien en su segundo mandato ha mostrado una postura más intervencionista al apoyar abiertamente a candidatos de derecha, también puso en duda los resultados, aunque sin inclinarse por Bolsonaro.
“Tiene una pinta terrible. Me pareció terrible. Quiero decir, no tomé partido, pero parecían otras elecciones fraudulentas”.