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La falta de educación financiera, una industria maquilera activa, la presencia de personas desempleadas con recursos provenientes de prestaciones y un entorno de regulaciones débiles tienen a Choloma bajo las garras de estafadores.
La reciente estafa piramidal de Unifín se registró un año después de trascender el esquema de Koriun. Para los entrevistados, este fenómeno se debe a que Choloma es la tercera ciudad con mayor población de Honduras (unos 400,000 habitantes), con una industria maquilera muy activa y con alta circulación de efectivo en manos de personas con poca educación financiera.
Por otro lado, critican estos profesionales, está la búsqueda desenfrenada de fortuna sin esfuerzo y una codicia que ciega el juicio de miles de ciudadanos.
El deseo de obtener ganancias exorbitantes en tiempo récord empuja a las personas a confiar sus ahorros de toda una vida o recogidos en préstamos a estructuras dudosas, ignorando que, detrás de la promesa de una rentabilidad inmediata, suele esconderse un abismo financiero, lamentaron.
Para el economista Claudio Salgado, este fenómeno no es casualidad, sino el resultado de factores sociales profundamente arraigados. “Ahí hay una combinación perversa entre codicia y pobreza. La codicia hace que la gente quiera enriquecerse lo más pronto posible sin medir las consecuencias y la pobreza, pues hombre, todo el mundo quiere salir de la pobreza”, explicó el experto, señalando que la falta de cultura financiera es el detonante que lleva a las personas a invertir en empresas sin verificar su legalidad.
Salgado advirtió que, cuando una entidad ofrece duplicar la inversión en apenas seis meses, el ciudadano debe encender todas las alarmas.
“Es de lógica que nadie le va a devolver el 100% a los 6 meses, conociendo también las tasas de interés que se manejan en el sistema financiero. El banco está ofreciendo el ocho por ciento y a usted le ofrecen el 16. Podría ser, pero a mayor tasa de interés, mayor riesgo”, sentenció.
¿Por qué ambos casos ocurrieron en Choloma? Salgado considera que en esta ciudad “trabaja mucha gente en la maquila, gente que generalmente no tiene mucha destreza o mucho conocimiento financiero".
A lo anterior también se suma el impacto del cierre de maquilas, cuya salida deriva en el pago de indemnización laboral y "los trabajadores buscan invertir sus ahorros y prestación y estas empresas estafadoras se aprovechan de ellos por obtener nuevos ingresos de manera fácil”, explicó Salgado.
Salgado aclaró que algunas empresas estafadoras reciben un permiso de operación como negocios, pero las alcaldías no están capacitadas para decidir si están actuando conforme a lo dictado por la Comisión Nacional del Banco de Seguro (CNBS).
Incluso, los negocios suelen disfrazar su rubro comercial como importación de mercadería en general u otras actividades. En el caso de Unifín, las autoridades detectaron que el negocio intentó encubrir como donación su captación irregular de fondos.
Esta estrategia crea a veces un limbo legal para la Comisión Nacional de Bancos y Seguros, que solo actúa sobre las instituciones supervisadas. La Ley del Sistema Financiero establece que las únicas instituciones supervisadas son los bancos, las cooperativas de ahorro y crédito, financieras y las aseguradoras.
Además, amplió Salgado, si la CNBS no tiene una denuncia de un afectado no actúa. “Cuántas empresas, así como Unifín o como Koriun, están actuando en el país y como nadie denuncia, pues todo el mundo cree que se sacó la lotería y que está bien porque le están pagando y en seis meses le están devolviendo el doble lo que invirtieron”.
En el caso de Koriun, una estafa que afectó a más de 35 mil clientes tras colapsar a mediados de 2025, el negocio contaba con un permiso de operación municipal, lo que contribuyó a generar una falsa sensación de legitimidad entre sus usuarios. En contraste, Unifín —un fraude que alcanzó a unas dos mil personas y se desplomó en marzo pasado— operó sin licencia municipal.
En el ámbito legal, el Código Penal establece distinciones claras sobre el fraude y la estafa. El fraude se define no como una acción aislada, sino como un "modus operandi" que implica engaño, ardid o abuso de confianza con el propósito de perjudicar el patrimonio ajeno para provecho propio. Requiere, además, el empleo de medios intelectuales y artificios para viciar el consentimiento de la víctima.
Por otro lado, la estafa se materializa cuando una persona, mediante nombres supuestos, falsos títulos o engaños, induce a otra a un error que resulta en una disposición patrimonial perjudicial.
Según el artículo 365 del Código Penal, la estafa requiere de un "engaño suficiente" o una puesta en escena lo suficientemente creíble para que el sujeto pasivo entregue sus recursos voluntariamente bajo una premisa falsa, según un análisis de esas conductas delictivas.
Por ejemplo, en el caso de la estafa de Koriun, el Ministerio Público no acusó a su gerente, Iván Velásquez, por estafa o fraude -delitos que el nuevo Código Penal trata con mucha consideración-, sino que lo hizo por lavado de activos, desobediencia y asociación para delinquir.
Según el abogado y analista Lester Ramírez, el Congreso Nacional y la CNBS deberían revisar las penas por estafas y fraude. Debido a ello, ante penas muy bajas el Ministerio Público formula una estrategia basada en acusar a los imputados por estas conductas delictivas por otros delitos que se castigan de manera más severa y permiten que haya congelamiento e incautación de fondos.
Él es del criterio que las penas por los delitos de fraude y estafa deben revisarse ante la proliferación de muchos timadores y, por otro extremo, hay que educar a la gente en materia financiera para identificar los riesgos.
Para Salgado, los fraudes o estafas piramidales están muy ligadas a la economía de la informalidad, donde el retorno rápido de una inversión es la gran ilusión de la gente incauta.
“Si el 70 por ciento de la economía se mueve en la informalidad, entonces la gente se desplaza en un medio donde hay muchos prestamistas de dinero y donde algunos hasta ofrecen servicios de inversión y la gente cae porque no están bancarizadas, no trabajaban con el sistema financiero formal”, analizó.
Entre tanto, el economista Henry Rodríguez exigió una legislación más contundente para detener este tipo de estafas. “Esas estafas son mucho más fáciles por la manera cómo se divulga la información. Usted entra al Facebook, o le cae un mensaje al WhatsApp con ofrecimientos tentadores. Yo diría que hay que hacer una revisión a la legislación, adecuarla en los momentos que estamos viviendo, porque el crimen siempre se adelanta”, recomendó.
300
millones
de lempiras hallados en inmuebles y cuentas de Koriun se esfumaron
Rodríguez no pasó por alto el impacto en las familias estafadas y subrayó que el daño, tanto económico como emocional, es devastador. Muchas personas pierden sus ahorros o dinero obtenido mediante préstamos, lo que agrava aún más su situación financiera. "No solo tiene que pagar la deuda, sino también pagar intereses sobre ese dinero que fue a quitar prestado, es un desastre”, lamentó.
Es tal -dijo- que "hay gente que va a las cooperativas y bancos a sacar dinero para llevárselos a estas personas estafadoras, por lo tanto es necesario que la Ley del Sistema Financiero y el Código Penal sean revisados y ser más enérgicos con este tipo de comportamiento delictivo, imponiendo un mensaje muy claro que eso no se va a tolerar".
En los allanamientos para desarticular sus operaciones, las autoridades detectaron casi 428 millones de lempiras en efectivo y en cuentas bancarias del gerente de Koriun, quien fue obligado a devolver este dinero a los estafados, pero no cumplió con lo indicado. A la fecha, el Gobierno no ha dado con el paradero unos 300 millones de lempiras.
Existe, a su vez, un vacío significativo para las víctimas: al tratarse de operaciones cuya responsabilidad recae exclusivamente entre quien entrega el dinero y quien lo recibe, el Estado no tiene injerencia en dichas transacciones, ya que no han sido autorizadas ni reguladas. “No puedo yo ponerme a jugar mi sueldo a los dados y, si me lo ganan, luego ir a exigirle al gobierno que me lo regrese. Ese es un trato entre el que entrega el dinero y es que lo recibe”, reflexionó.
Este sistema es diferente a depositar dinero en la banca. "Ahí hay una garantía porque el gobierno a través del ente correspondiente lo autoriza y se vuelve garante también de ese dinero, por eso la gente confía en la banca porque ese dinero está garantizado por el Estado. Si un banco tiene problemas, el Estado va a salir a rescatar los fondos".
Por otro lado, Rodríguez instó a las alcaldías a actuar con mayor rigor al otorgar permisos a las empresas. Señaló la necesidad de verificar con claridad el propósito de las autorizaciones y de supervisar de forma constante sus operaciones. A su juicio, en muchos casos —especialmente en municipios pequeños— se prioriza la recaudación por encima del control y la fiscalización, lo cual resulta preocupante.
En ese sentido, instó a las municipalidades a servir como un filtro y reportar esas empresas a la CNBS una vez que tienen conocimiento que captan dinero de forma irregular.
Es del criterio que cuando los mercados financieros se vuelven altamente especulativos, siempre generan distorsiones y es cuando la gente se deja llevar por el ánimo de lucro y busca ganancias fáciles.
Recordó que “en economía hay un principio que dice que cuando las inversiones son fáciles, cuando las inversiones son tentadoras, el riesgo siempre es altísimo. Entonces, ¿qué ocurre? Le prometen a las personas altas tasas de interés y en un principio se la dan porque el esquema funciona así, porque da resultados”.
Es decir, las primeras personas depositan su dinero confiadas en la aparente legalidad del esquema y, en un inicio, reciben retornos inmediatos, ya que se ofrecen tasas de interés mensuales elevadas. Incluso, cuando acuden a retirar su capital o las ganancias, estas les son entregadas, lo que refuerza la percepción de confianza.
Este enganche genera un espejismo, porque" ellos ven que el asunto les está dando resultados y entonces ellos mismos empiezan a obtener dinero por otros medios para invertirlo".
A su vez, "ellos mismos se encargan de hacer publicidad, de hacer propaganda a sus familiares, en sus amigos, en la colonia, en el barrio y empiezan a divulgar: 'mira, aquí hay una gran oportunidad de hacer plata ahí bien fácil'".
“Dicen: llevé determinada cantidad de dinero y me está dando rendimientos”. Justo así funciona una pirámide que se nutre de una base bien amplia y benefica a una cúpula bien pequeña. "Entonces, eso nunca va a ser funcional, en el tiempo siempre va a resultar siendo un fraude", detallo el economista.
Igualmente, lamentó tanta ingenuidad de las personas que entregan su dinero y como respaldo reciben un simple recibo realizado a mano.
La CNBS "debería dedicar más tiempo y recursos para poner en práctica una campaña mediática para concientizar a la gente para que se cercioren, investiguen, pidan información de esas empresas antes de dejar su dinero en manos de ellos”, recomendó.