Acoso callejero: hondureñas se mueven con miedo entre piropos, miradas y persecuciones

Usar faldas o vestidos largos para mostrar menos las piernas, trasladarse en grupo o estar en alerta con su celular, es la realidad de muchas mujeres ante el acoso de desconocidos.

La actual legislación hondureña impone como máximo tres años de cárcel contra aquellos que cometen hostigamiento sexual, entre ellos, el callejero.

San Pedro Sula, Honduras.

"Te acompaño, bebé", "hola, amor", "te van a robar", "adiós, mamacita", "qué le está pasando al cielo que están cayendo los ángeles", "no muevas la cuna porque despiertas al niño", son algunas de las expresiones típicas derivadas de hombres y que parecen ser piropos, pero que en realidad rebasan el decoro o la galantería, convirtiendo ciertos lugares en un campo invasor contra la intimidad y el respeto hacia la mujer.

El transporte público, fiestas, sitios de recreación, calles y otros espacios, se han convertido en un relieve constante de acoso contra la mujer, quienes en más del 98% prefieren quedarse calladas y no interponer una denuncia ante las autoridades.

Qué hacer si se es víctima de acoso callejero
1. Hablar
No quedarse callada y hacerlo público
2. Reconocer
Identificar al agresor
3. Sentirse bien
No sentir culpa

El acoso callejero incluye silbidos, manoseos, comentarios, persecuciones y en casos extremos violaciones y asesinatos. Niñas y mujeres jóvenes son habitualmente los blancos de hombres desconocidos, que en algunos casos transmiten una "mirada inocente" o piropos supuestamente no lesivos.

Qué hacer si se es víctima de acoso callejero
1. Apoyo
Buscar ayuda inmediata
2. Relato
Compartir la experiencia
3. Conciencia
Participar en campañas de violencia contra la mujer y acoso callejero

Los diferentes sectores que protegen a la mujer hondureña contra la violencia, lamentan que hasta ahora el país no haya adoptado medidas reales y contundentes ante la desprotección que sienten al subirse a un autobús, cruzar alguna calle o vestir determinada prenda por temor a ser acosadas.

Aplicación integral

"Honduras no solo necesita que hayan leyes que castiguen estos comportamientos, también posturas integrales entre los sectores público y privado para evitar dichas conductas", manifestó la exdiputada y actual regidora de la Municipalidad de San Pedro Sula, Fátima Mena.

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Exdiputada Fátima Mena

"Hay que hacer una reconstrucción porque el sistema de patriarcado nos ha llevado a estos extremos, es por ello que aparte de abordarlo desde una perspectiva penal, deben aplicarse políticas públicas dentro de cada municipio a través de sus diferentes organismos", añadió la abogada.

Mena pidió a las autoridades no tolerar el acoso contra la mujer, es por ello que solicitó sanciones significativas para que "aprendan la lección". "Muchas veces existe una normativa como tal, pero no hay dónde denunciar, no hay espacios seguros y hasta se pueden generar episodios de venganza por parte del acosador", dijo.

El acoso callejero tiene consecuencias negativas, produce miedo, estado de alerta, baja autoestima y estrés. Además, en ciertos casos genera en ellas un cambio de hábitos, como la evitación de lugares, la alteración de rutina y la modificación de la vestimenta.

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Abogado Ramón Barrios

El abogado Ramón Barrios aseveró que el nuevo Código Penal no indica como tal una descripción exacta de acoso callejero, sin embargo, acotó que el artículo 25 tipifica la conducta de hostigamiento sexual y otras derivaciones, es decir, en el ámbito laboral, prestación de servicios deportivos, religiosos, centros de educación, relaciones amorosas entre hombres y mujeres, así como el hostigamiento callejero.

"Aquí en Honduras cuando una mujer camina sola y mira un grupo de hombres, nueve de cada 10 dirá que siente temor al pasar. Nuestro machismo y patriarcado mira a la mujer como un objeto, lo hace a través de miradas lascivas, comentarios ofensivos y lo peor que puede pasar es intentar tocarlas, estas manifestaciones caen precisamente en la conducta prohibida que menciona el nuevo Código Penal", subrayó.

De acuerdo con el nuevo Código Procesal Penal, las penas dirigidas contra el hostigamiento sexual van de 1 a 2 años si es provocado por una persona desconocida, así como de 1 a 3 años si prevalece una relación de superioridad, ejemplo: un jefe y su empleada, un profesor y su alumna.

"Estas penas realmente no tienen mayor trascendencia, el Estado debió dar un golpe a los comportamientos masculinos y machistas en Honduras, ya que estos castigos no tienen un llamamiento significativo para los hombres", reconoció Barrios.

El abogado penalista y exjuez de sentencia le apuesta más que a las penas, a la educación desde las escuelas, colegios o en la casa, donde considera necesario que se les enseñe a respetar a las mujeres, a decirles que no tienen el derecho de hacer comentarios que ofendan su dignidad, a no realizar actos de lujuria o cometer violaciones.

"Normalmente las mujeres que sufren de acoso callejero no denuncian, ellas nunca se toman el tiempo de ir a estaciones policiales porque allá se encuentran con otra barrera machista por parte de los oficiales, ellos mismos dicen 'es que usted seguramente le dio lugar al hombre para que hiciera eso', esas actuaciones han hecho que las hondureñas no denuncien los hechos", cuestionó.

Barrios remarcó que es casi imposible demostrar un acoso callejero porque normalmente no deja testigos, tampoco videos o audios porque este se concreta en fracción de segundos.

"En todo caso, los testigos que puedan haber son los mismo hombres y al final lo que queda es el testimonio de la mujer, por eso es que desde mi experiencia en la rama penal, jamás he conocido un antecedente exitoso contra el acoso callejero, pero sí sobre hostigamiento sexual y un par de juicios, aunque de igual manera no es común", señaló.

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Diana Guillén, defensora de mujeres

Diana Guillén, del Centro de Derechos de la Mujer (CDM) comentó que "tenemos redes en los diferentes departamentos, ellas inciden en otras féminas y les brindan acompañamiento en casos de violencia".

"El Centro de Derechos de la Mujer tiene oficinas en San Pedro Sula (donde trabajan con mujeres de la maquila), así como en Tegucigalpa (con mujeres del área rural, universidades, entre otros). Pedimos a las instituciones del Estado tomar en serio la violencia contra la mujer, muchas de ellas resultan afectadas porque aquí culturalmente se acostumbra desde decir un simple piropo a consolidar algo que puede resultar grave contra la integridad", apuntó.

Guillén comentó que las niñas acosadas, en particular, desarrollan un sentido de miedo, el cual se naturaliza con relación a esta conducta, que a la larga afecta la autonomía, la libertad y el mismo cuerpo de las mujeres. Sostuvo la necesidad de que el Estado difunda conciencia a través de los medios de comunicación y aplique normativas para proteger a las mujeres de los acosos.

EL Centro de Derechos de la Mujeres sigue trabajando en la realización de estudios, encuestas y campañas a través de sus redes sociales y sitios feministas, evidenciando que la violencia existe, que es grave y que se deben tomar medidas para detenerla.

"Como organización tratamos de decirle a los hombres que el acoso no es algo normal,es por ello que nos hemos aglutinado para llevar a cabo una ley integral que incluye nuevas formas que violentan la libertad de la mujer, ejemplo de ello son los piropos, gestos o comentarios callejeros", mencionó.

Testimonios

LA PRENSA conversó con algunas mujeres que radican en San Pedro Sula y que coincidieron sobre el temor que sufren cuando se dirigen a sus centros de estudio, lugares de trabajo y casa.

Una joven identificada como Fernanda, dijo que "recuerdo que iba caminando por la calle, había mucha gente y un hombre me tocó, lloré y me enojé, nadie dijo nada como siempre aunque miraran; hoy en día hasta con vestidos me da miedo salir".

Riccy relató que "hubo un hombre que una vez me siguió en pleno día hasta mi casa, cuando sentí que me seguía, me dio miedo, pero no quise correr porque pensé que eso empeoraría, ya que él andaba en su moto y me gritaba '¡algún día te voy a encontrar de noche cosita, me encantás y me provocás!', fue horrible".

Tere recordó que "caminaba cerca de un centro comercial de San Pedro Sula e iba vestida como toda embarazada, leggins y una blusa cómoda, holgada, en ese momento un hombre en motocicleta pasó y me dio una nalgada, fue tan fuerte que causó un dolor fuerte en mi espalda, ya que tenía ocho meses de gestación. No puedo creer que ya no tengan respeto ni por una mujer en estado de embarazo".

Raquel expuso que "una vez tomé un bus de San Pedro Sula a Gracias, Lempira, iba en la parte de atrás, ya oscurecía, cuando de repente un señor que estaba cerca de mí comenzó a autocomplacerse, fue verdaderamente incómodo".

Lindsay indicó que "recuerdo que tomé un autobús en la avenida Junior de San Pedro Sula, de esos que viajan para la López Arellano. El autobús iba súper lleno y me metieron al fondo, de repente estoy sintiendo por atrás a un hombre rozándome su parte íntima, sentí miedo y me bajé donde no tenía que hacerlo, ya que iba hacer peor el asunto".

La Prensa