Salvar vidas preservando empleos, el reto para enfrentar al COVID-19

Los bloqueos en países pobres y en desarrollo, tienden a ser indiscriminados y desorganizados lo que empuja a una pérdida masiva de medios de subsistencia.

La emergencia sanitaria debe incluir la adquisición de espacio hospitalario de emergencia, suficientes respiradores, equipo de protección médica y kits para aplicar pruebas.
La emergencia sanitaria debe incluir la adquisición de espacio hospitalario de emergencia, suficientes respiradores, equipo de protección médica y kits para aplicar pruebas.

San Pedro Sula.

La encrucijada entre salvar vidas con drásticas cuarentenas y parar la masiva destrucción de empleos, ha tomado niveles de desesperación especialmente en países donde el gobierno no da señales de moverse en apoyo a las empresas.

La cuarentena drástica impuesta desde hace casi un mes en Honduras sin duda evita el contagio e innumerables muertes considerando el precario sistema de salud que se dejó de atender desde hace años, pero ese bloqueo está empujando al desempleo masivo y cierre de pequeñas empresas, una fórmula que se convertirá en mayores niveles de pobreza.

Hacer frente a la emergencia sanitaria que estalló hace tres meses en el mundo, no debería reducirse a evitar las muertes por COVID-19, sino a preservar los trabajos y la subsistencia de los ciudadanos que han entrado en una etapa de aflicción al no tener un futuro claro.

Un artículo del Banco Mundial destaca que en los países avanzados, el intercambio de vidas versus medios de vida se puede aliviar con inmensos recursos, no así en países pobres.

Estados Unidos, según el BM, gastará alrededor de US $5,700 per cápita para enfrentar esta crisis del coronavirus, mientras que Dinamarca gastará alrededor de US $7,500 per cápita.

“Los países pobres y en desarrollo enfrentan una situación muy diferente: sin dinero y con poca capacidad del gobierno, llevan la carga de los sistemas de salud precarios, las ciudades superpobladas y los mercados laborales informales”, señala el economista Norman Loaysa, del departamento de investigación del Banco Mundial, en su artículo “Medidas inteligentes de contención y mitigación para enfrentar la pandemia de COVID-19: Adaptar la respuesta de la pandemia a las realidades de los países en desarrollo

De acuerdo a este economista, los enfoques de políticas públicas para enfrentar la pandemia se pueden dividir en dos categorías: políticas económicas de ayuda y recuperación; y medidas de contención y mitigación de salud pública.

La emergencia sanitaria debe incluir la adquisición de espacio hospitalario de emergencia, suficientes respiradores, equipo de protección médica y kits para aplicar pruebas.

También proteger a los pobres y vulnerables ampliando las ayudas dirigidas y no dirigidas, brindar apoyo temporal a las empresas afectadas con subsidios y reducciones de impuestos. Y además asegurar la continuidad de los servicios públicos.

Bloqueos

Para este funcionario del BM, enfrentar la emergencia requiere de la preparación para la resiliencia, de una respuesta integrada de todo el gobierno y de toda la sociedad y que las acciones públicas consideren las realidades de cada país, “asegurándose de que los costos no intencionados no superen los beneficios potenciales”.

Sobre los bloqueos en países pobres y en desarrollo, señala dudas de su eficacia, aunque reconoce que los gobiernos han tenido que “tomar decisiones difíciles sobre el mejor enfoque para que sus países contengan la propagación de la enfermedad”.

“Utilizando un análisis claro de costo-beneficio, Julian Jamison concluye que ´deberíamos practicar un distanciamiento social sostenido pero moderado, pero no un bloqueo´ (The Incidental Economist, 1 de abril de 2020). La conclusión de Jamison se aplica a las economías avanzadas, pero son aún más relevantes para los países pobres y en desarrollo donde los bloqueos tienden a ser indiscriminados y desorganizados”, cita Norman Loaysa en su análisis publicado en el blog del Banco Mundial: https://blogs.worldbank.org/

Como "alternativa razonable", hay otros economistas que proponen que los adultos jóvenes puedan trabajar y los ancianos que sean aislados y atendidos en sus propios hogares.

Otros expertos, como el empresario argentino Martín Varsavsk, han apoyado la teoría que “es un error aislar a toda la población y no sólo a los ancianos”

“Los trabajadores más vulnerables y la economía en general sufrirán consecuencias severas con la cuarentena”, advierte el empresario residente en España y entrevistado por el diario Clarín. Varsavsk propone flexibilizar las restricciones por segmento de edad, utilizar apps de geolocalización y test masivos.

Según estas teorías, los bloqueos son ineficaces cuando se imponen en ciudades con viviendas y barrios superpoblados porque se obliga al hacinamiento prolongado.

Además, que son excesivamente costosos porque pueden provocar desempleo masivo y el cierre de negocios.

También pueden ser manipulados para suprimir la oposición política y los disturbios sociales

“El costo de oportunidad de la pérdida de recursos públicos y privados debido a bloqueos es inmenso en los países pobres y en desarrollo. Esta pérdida implica, por ejemplo, una capacidad disminuida para proporcionar otros servicios vitales en atención médica, educación y seguridad. Esto, sumado a la pérdida de empleos e ingresos, puede empeorar significativamente la pobreza y la vulnerabilidad”, cita un informe del Banco Mundial.

La Prensa