San Pedro Sula, Honduras. Antes de aprender a responder a una emergencia, Jimmi Reyes aprendió algo en casa: ayudar a los demás. Tenía apenas 11 años cuando llegó con sus compañeros de la escuela José Ramón Aguilar a la estación de Bomberos de Montefresco en San Pedro Sula, hoy conocida oficialmente como Estación “Mayor Adalberto Cuéllar Mayén.”
Era un niño y todavía no sabía hasta dónde lo llevaría aquella primera visita. Lo que sí tenía claro era que quería servir. “Fui encargado de la compañía F de niños voluntarios”, recuerda Jimmi a LA PRENSA, quien desde entonces comenzó a involucrarse en las actividades del Cuerpo de Bomberos y a conocer de cerca una labor que, con los años, terminaría convirtiéndose en su forma de vida.
Su interés no nació únicamente de la curiosidad de un niño por los camiones, las sirenas o el uniforme. Detrás de aquella decisión había una enseñanza de su madre. “Mi mamá me enseñó a ayudar y le prometí un día poder ayudar a las personas”, cuenta.
La promesa marcó su camino
El Cuerpo de Bomberos representa para muchas personas ese auxilio que llega cuando una emergencia supera las posibilidades de quienes la enfrentan.
Detrás de cada llamada, ellos deben estar preparados para entrar cuando otros necesitan salir, actuar bajo presión y poner sus conocimientos al servicio de desconocidos. Para el bombero Jimmi, esa responsabilidad comenzó cuando todavía era un niño.
Después de convertirse en voluntario, visitó escuelas para compartir con otros niños lo que había aprendido y motivarlos a formar parte de las actividades de Bomberos. Lo que comenzó como una experiencia durante su infancia fue tomando forma hasta convertirse en una vocación.
Con el paso de los años, obtuvo la permanencia en la institución y lleva alrededor de una década como bombero permanente. Actualmente también es instructor de primeros auxilios de la Escuela Nacional de Bomberos, una responsabilidad que le ha permitido continuar cerca de los niños y transmitirles conocimientos que considera esenciales.
Para Reyes, enseñar primeros auxilios desde las escuelas puede hacer una diferencia. Ya que un accidente puede ocurrir en cualquier momento y saber cómo actuar ante una emergencia puede ser determinante mientras llega la ayuda especializada.
"Por eso quisiera recorrer más centros educativos para compartir esos conocimientos y al mismo tiempo, fomentar en los niños una sensibilidad hacia los demás", afirmó a LA PRENSA.
Una ayuda que también alcanza a los animales
La labor de los bomberos en San Pedro Sula no solo se limita a atender emergencias propias de su oficio; también rescatan animales, una parte de su trabajo que muchas veces pasa desapercibida, pero que también habla de esa disposición de ayudar y proteger la vida, incluso cuando se trata de un ser indefenso.
A lo largo de sus años como bombero, Reyes ha participado junto a su equipo en rescates de perros, gatos y serpientes, entre otros animales que se encuentran atrapados, heridos o en alguna situación de riesgo.
Jimmi cuenta que este tipo de rescates también le han dejado enseñanzas; al encontrarse con animales en peligro, considera que es necesario brindarles apoyo, pues, a diferencia de una persona, ellos no pueden pedir ayuda cuando algo les ocurre.
“Como son animalitos, no es como que pidan un grito de auxilio. Entonces, siento que es deber de nosotros como humanos brindar ese poquito de apoyo”, expresó a LA PRENSA.
Por eso, hace un llamado a la población a respetarlos y a no hacerles daño. Explica que los animales tienen su propia naturaleza y que no necesariamente ven al ser humano como una amenaza. Ante una situación de riesgo, recomienda mantener la distancia y buscar ayuda, en lugar de intentar enfrentarlos o lastimarlos.
También señala que muchas veces los encuentros entre personas y animales ocurren porque los seres humanos han ocupado espacios que antes formaban parte de su hábitat. Si desconocen el comportamiento de algunas especies puede provocar miedo y llevar a que sean lastimadas o incluso asesinadas, cuando lo adecuado sería mantener una distancia segura.
“El desconocimiento no debería convertirse en una razón para hacerles daño. La recomendación es no acercarse ni manipular a un animal que pueda representar algún riesgo, sino buscar a personas capacitadas como nosotros para determinar cómo actuar”, manifestó.
Animales que también son víctimas del miedo
Ese temor también puede aparecer cuando las personas creen que un animal representa un riesgo sanitario. En el caso de especies como los tacuacines, que pueden ser encontrados en zonas habitadas y que, por miedo a enfermedades como la rabia, son atacados sin que exista una evaluación previa de la situación.
Más allá del rescate, su experiencia le ha permitido comprender que proteger a estos animales también requiere cambiar la manera en que las personas piensan y reaccionan cuando se los encuentran. Respetar su espacio, evitar lastimarlos y pedir ayuda son acciones que pueden marcar la diferencia cuando un animal queda expuesto al peligro.
Su trabajo le ha permitido conocer de cerca distintas situaciones de rescate, una labor que conoce a la perfección y que, para él, también forma parte del compromiso de servir a la comunidad.
Una enseñanza que permanece
El paso de los años no borró aquella enseñanza que recibió cuando era niño. Al contrario, la convirtió en una parte esencial de su trabajo. El año pasado, Jimmi perdió a su madre.
La mujer que le enseñó el valor de ayudar ya no está para verlo regresar de su jornada, pero su recuerdo acompaña la labor que continúa realizando. “Ella murió el año pasado y honré su memoria con cada ayuda que brindo a la ciudadanía”, dice.
Su madre le enseñó que ayudar también era una forma de querer a los demás. Años después, esa enseñanza sigue presente en Jimmi, no como un recuerdo del pasado, sino como una manera de vivir.
Cada persona, cada animal a la que tiende la mano le recuerda por qué eligió este camino. Y aunque aquella mujer que sembró en él el deseo de servir ya no está, el bombero Jimmi encuentra en su trabajo la forma de mantener viva una de las lecciones más importantes que recibió de ella: nunca ser indiferente ante quien necesita ayuda.