Así como la Encuesta Permanente de Hogares constituye un útil instrumento de medición de la condición en que viven nuestros compatriotas diseminados a lo largo y ancho del territorio nacional, de igual manera lo constituyen el Censo Nacional Agropecuario, el Censo Nacional de Población y Vivienda y Honduras en Cifras, elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y el Banco Central, respectivamente.
Los cuatro dan cuenta de las múltiples variables que contribuyen a obtener información valiosa tanto para sindicatos como para empresarios, gobierno, investigadores sociales, estudiantado, economistas y planificadores, al igual que sobre la evolución respecto a temáticas tales como niveles de ingresos, escolaridad, salud, vivienda, tenencia de la tierra, producción agrícola, ganadera e industrial, turismo, transporte, comunicaciones, salario mínimo, transacciones internacionales y cambiarias, moneda y banca y finanzas públicas, entre otros aspectos. Representan la radiografía actualizada de la patria, de su estado presente, con proyecciones en el corto, mediano y largo plazo. Así lo comprendió el primer estadígrafo hondureño, Antonio R. Vallejo, a cargo del Censo General de la República de Honduras, levantado el 15 de junio de 1887, y del Primer Anuario Estadístico (1889).
Para recabar esta multiplicidad de variables se debe contar con la plena colaboración de la ciudadanía, otorgando acceso a las y los encuestadores, sin recelos ni suspicacias respecto a la utilización de los datos recabados. La política sectaria no debe intervenir, en absoluto, en el intento -por demás repudiable- de sabotear la labor encuestadora, que debe recibir insumos fidedignos para garantizar la veracidad de la información procesada y divulgada dentro y fuera de la nación.
La puesta en marcha de tales herramientas estadísticas conlleva un diseño previo, coordinación a nivel nacional, capacitación de las y los encuestadores y dotación de la logística necesaria para su desplazamiento por los cuatro puntos cardinales del país, con un costo humano y material elevado.
Bajo condiciones propicias, deben quedar también incluidas las y los compatriotas residentes en el extranjero, que suman más de un millón de personas y están radicados especialmente, pero no únicamente, en los Estados Unidos, México y España.
Hoy se ha iniciado el Censo Nacional de Población y Vivienda 2026, que actualizará el publicado en 2013; de ello hace trece años. Durante el lapso transcurrido desde esa fecha han ocurrido incrementos no solo de carácter demográfico; también otros factores han experimentado alzas cuantitativas indispensables para disponer de una visión integral y legítima del estado actual del hogar común.
Por medio de este espacio editorial, exhortamos respetuosamente a todos los compatriotas que reciban al personal encuestador a brindarles plena colaboración, descartando de antemano rumores, falacias y mentiras que buscan, con propósitos aviesos, impedir que la población sea encuestada o, cuando menos, que proporcione datos fidedignos. Estos redundan en beneficio colectivo, a la vez que refuerzan nuestro hoy alicaído sentimiento de identidad local, regional, departamental y nacional.