Tegucigalpa, Honduras. Durante años, salir de Honduras ha sido visto por muchos profesionales como una de las principales alternativas para encontrar mejores oportunidades laborales y desarrollar una carrera acorde con su preparación.
La falta de oportunidades para desarrollar una profesión es uno de los factores que lleva a muchos hondureños a buscar alternativas en el extranjero.
Sin embargo, las historias de algunos hondureños muestran que también es posible construir proyectos de alto nivel desde el país cuando existen espacios que permiten aprovechar sus conocimientos.
El abogado Ricardo González conoce de cerca esa situación. Después de estudiar Derecho y trabajar con emprendedores en Honduras, llegó a la conclusión de que las dificultades para hacer negocios, la burocracia, los impuestos y la falta de acceso a capital complicaban el crecimiento de muchos proyectos.
Por esa razón decidió estudiar en Estados Unidos la carrera de derecho corporativo, con la intención de adquirir conocimientos que posteriormente pudiera utilizar para ayudar a empresarios hondureños. Su plan inicial era quedarse en el país norteamericano y desarrollar allí su carrera profesional.
Su decisión cambió después de conocer el proyecto Próspera que se desarrollaba en 2017 en Roatán. González encontró una posibilidad para aplicar en Honduras los conocimientos que había adquirido en el extranjero y decidió regresar al país.
Su experiencia refleja una situación que también enfrentan muchos profesionales: cuando el mercado nacional no ofrece espacios suficientes para aprovechar una especialización, la migración se convierte en una alternativa para continuar creciendo.
El arquitecto Max Medina también reconoce esa realidad, aunque su trayectoria tomó un camino diferente. El sampedrano, de 30 años, estudió arquitectura en Honduras y ha construido una carrera con proyectos y colaboraciones internacionales sin establecerse de manera permanente fuera del país.
Actualmente forma parte de una firma de arquitectura y participa en proyectos internacionales.
Pese a las oportunidades que ha encontrado en otros países, Medina decidió mantener su base en Honduras. Una de las razones, explica, es que encontró espacios que le permitieron continuar creciendo profesionalmente sin tener que emigrar de manera definitiva.
Entre 2017 y 2023 trabajó en Próspera, en Roatán, donde ocupó durante varios años el cargo de director de arquitectura. Desde allí participó en el diseño de proyectos que iban desde planes maestros y edificios hasta propuestas de desarrollo urbano.
Aunque actualmente ya no trabaja directamente para esa organización, Medina considera que ese período fue importante para su crecimiento porque le permitió relacionarse con empresarios, profesionales y proyectos de diferentes partes del mundo desde Honduras.
Nuevas oportunidades
Para el arquitecto, el problema que enfrenta el país no es que carezca de personas preparadas. El reto está en generar las condiciones para que ese talento pueda encontrar oportunidades y permanecer en Honduras.
"El problema es la falta de oportunidades, no la falta de talento", resume Medina al explicar por qué muchos profesionales terminan buscando su futuro en otros países.
A criterio de los dos profesionales, Honduras necesita fortalecer su ecosistema emprendedor y crear incentivos para que los profesionales puedan desarrollar sus capacidades.
Entre los aspectos que consideran importantes están la educación, la seguridad, la certeza jurídica, los costos para operar y las condiciones para invertir.
Cuando esas condiciones no existen, explicaron, una persona que ha invertido años en prepararse comienza a comparar las posibilidades que tiene dentro y fuera del país.
Si en otro lugar puede encontrar mejores condiciones para ejercer su profesión, emprender o conseguir financiamiento, emigrar se convierte en una opción atractiva.
La situación también afecta al país porque la salida de profesionales representa la pérdida de conocimiento y experiencia que podrían utilizarse para generar empleo, empresas y nuevos proyectos dentro de Honduras.
Los profesionales señalan que muchos emprendedores nacionales enfrentan dificultades para acceder al capital necesario para poner en marcha sus negocios.
Según sus experiencias, las opciones de financiamiento para nuevos proyectos siguen siendo limitadas, lo que obliga a muchos empresarios a buscar recursos fuera del país.
Las historias de Medina y González también muestran que la decisión de emigrar no siempre es definitiva y que existen profesionales que encuentran razones para regresar o permanecer en Honduras cuando aparecen oportunidades.
González, por ejemplo, tenía previsto establecerse en Estados Unidos. Sin embargo, después de conocer Próspera como una alternativa que le permitía desarrollar su profesión en Honduras, decidió regresar.
Actualmente trabaja con su propia firma y asesora a empresarios en temas relacionados con constitución de empresas, contratos y modelos de inversión.
Medina, por su parte, ha utilizado las oportunidades internacionales para ampliar su experiencia sin abandonar Honduras. Su carrera le ha permitido trabajar con profesionales de distintos países y participar en proyectos que trascienden las fronteras.
Esto demuestra que para retener talento no necesariamente se necesita impedir que los hondureños salgan del país. También es necesario crear las condiciones para que puedan decidir quedarse, regresar o trabajar internacionalmente desde Honduras.
Aunque los hondureños en el extranjero son una parte importante de la economía nacional por los recursos que envían a sus familias, el reto para Honduras es generar más oportunidades dentro del país para que sus profesionales puedan desarrollar aquí sus capacidades y construir una carrera.
Las remesas seguirán siendo durante los próximos años una fuente fundamental de ingresos para millones de hogares, pero reducir la dependencia de estos recursos también implica demostrar que es posible encontrar oportunidades de alto nivel sin emigrar o regresar después de haberse formado en el extranjero.
Honduras recibió 6,515.4 millones de dólares en remesas durante el primer semestre de 2026, un 12.34 % más que en el mismo período de 2025. Estos recursos representan el 53.1 % de las divisas que recibe el país y más de una cuarta parte de su Producto Interno Bruto.