La Feria Juniana

Las celebraciones de la Feria Juniana representan una pausa en la rutina de los sampedranos, quienes disfrutan de actividades culturales, recreativas y deportivas que fortalecen la convivencia y dinamizan la economía local

Anualmente, San Pedro Sula hace una merecida pausa en su cotidianeidad laboral para dedicarse sus habitantes, sea en familia o individualmente, a diversas actividades de solaz esparcimiento: culturales, musicales, literarias, con la participación de bandas y conjuntos, desfile de carrozas, bailes, juegos mecánicos y pirotécnicos, con derroche de luces y sonidos. La sana y contagiosa alegría involucra cada vez a más personas, dándole atractivo y realce adicional a esta festividad.

A esta hermosa fiesta se unen autores y editores, quienes, por su parte, presentan libros en diálogo interactivo con lectores, y tampoco faltan las actividades deportivas, que culminan con la gran Maratón de La Prensa, el domingo 14, que este año alcanza el cincuenta aniversario de continua existencia, trascendiendo el ámbito local para proyectarse internacionalmente. Los emprendedores aprovechan esta oportunidad para la venta de productos alimenticios, vestuario, calzado, artesanías, calculándose que alrededor de L1,200 millones será el movimiento económico generado durante estas festividades, que permiten una mayor circulación monetaria, que facilita percibir ingresos adicionales a pequeños y medianos empresarios.

San Pedro Sula es el motor y punto focal de la economía hondureña, en materia de producción, de tal modo que puede afirmarse justificadamente que nuestra ciudad nunca duerme. Y ese dinamismo debe proseguir a fin de mejorar las condiciones de vida de todos y cada uno de sus pobladores, al igual que las del resto de nuestra nación.

Es necesario que las fuerzas de seguridad mantengan vigilancia diurna y nocturna a efecto de garantizar la seguridad de las personas y sus bienes, permitiendo que un ambiente de paz y tranquilidad sea el trasfondo de la feria.

La moderación en la ingesta de bebidas alcohólicas, la prudencia al conducir vehículos, el abstenerse de portar armas de fuego y cortopunzantes contribuirán para asegurar un clima de armonía y convivencia pacífica, que debe ser permanente y no ocasional.

Nuestra ciudad alcanza 490 años de haber sido fundada por el conquistador Pedro de Alvarado, tras haber doblegado la heroica resistencia encabezada por el cacique Cicumba en la defensa del valle de Sula. De ser un pequeño poblado colonial de menor importancia en el conjunto urbano de la provincia de Honduras a una metrópolis en permanente expansión física, industrial, comercial, han transcurrido épocas y coyunturas testigos de ese progresivo crecimiento demográfico y material en que se ha posicionado como el eje y punto focal de la nación, que requiere de planificación para una expansión ordenada en que la calidad de vida esté garantizada para los distintos estratos socioeconómicos.

Los sampedranos combinamos el trabajo y el estudio con la recreación para alcanzar un equilibrio armonioso entre esta trilogía existencial en que alternamos lo laboral con lo lúdico, de manera armoniosa y equilibrada.

Aprovechemos entonces este paréntesis anual en nuestras existencias para recrearnos de manera sana e inteligente, antes de emprender de nueva cuenta nuestras actividades cotidianas.

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