Una vez más queda evidenciado cuán vulnerable es nuestra condición económica, expuesta a los vaivenes de acontecimientos internos y externos: inestabilidad política, inseguridad jurídica de las personas y sus bienes, condiciones meteorológicas adversas, deportaciones masivas de migrantes, posible cancelación definitiva del Programa de Protección Temporal (TPS), guerras, plagas.
Una o un conjunto de estas variables desnuda lo expuesto que nos encontramos a circunstancias que escapan a nuestro control, particularmente en la coyuntura actual signada por la incertidumbre, sin conocerse cuándo el actual conflicto bélico en el Medio Oriente e Irán llegará a su desenlace final y la elusiva paz logre alcanzarse, con ello la estabilidad no solo en esa región estratégica, igualmente en el resto del planeta, cada vez más interconectado.
Gracias al envío de remesas por parte de nuestros compatriotas residentes en el extranjero y la exportación de café se logra paliar, por este año, el devastador impacto en las alzas semanales en el precio del oro negro y sus derivados, “siempre y cuando el precio del barril de petróleo no siga escalando”, tal como indican las informaciones recientes tanto de medios locales como internacionales.
Para importar esencialidades hoy se deben exportar un mayor número de sacos del aromático para poder cancelarlas, lo que revela los ingentes esfuerzos adicionales a que se enfrenta nuestra balanza de pagos para evitar un mayor déficit respecto a las exportaciones.
El precio actual del saco de café de 46 kilogramos en la Bolsa de New York es menor en 17.5% respecto al cierre de 2025.
En la medida que la actual guerra se prolongue pueden ocurrir diversos fenómenos económicos, impactando en lo social con efectos devastadores: un estancamiento en el crecimiento económico combinado con incrementos inflacionarios, lo que los expertos llaman estanflación, al continuar subiendo los precios de alimentos, fármacos, fertilizantes, transporte, impactando a la baja en el poder adquisitivo de los asalariados.
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, recién declaró: “Las perspectivas económicas son muy inciertas. Los datos que nos llegan indican que el conflicto está lastrando la actividad económica”.
El Programa Monetario del Banco Central de Honduras es de opinión que el respaldo derivado de las remesas y el café permitirán mantener indicadores de cobertura de reservas adecuados, conteniendo presiones sobre la balanza de pagos, pese al aumento en las importaciones de combustibles.
El reto para el Banco Central de Honduras radicará en fijar los tipos de interés en el momento justo, ni demasiado pronto ni tardíamente, lo que obliga al monitoreo constante de la información económica proveniente de otras latitudes.