La posibilidad de que en las aguas caribeñas de la cuenca del Patuca, en Gracias a Dios, se encuentren yacimientos del oro negro y gas natural en cantidades suficientes para su extracción adquiere nueva actualidad en este mes.
La Dirección General de la Marina Mercante ha informado que dos empresas extranjeras ya se encuentran realizando labores preliminares exploratorias y de prospección mediante estudios geofísicos, batimétricos y geoquímicos.
Estas actividades cuentan con la autorización del actual gobierno hondureño, que ha otorgado la licencia ambiental No. 0024, el 30 de abril de este año, a favor de High Power Petroleum Honduras y Caribx UK, de capital británico.
La licencia abarca una extensión aproximada de 17,628 kilómetros cuadrados, con una vigencia de cinco años, válida hasta abril de 2031, y una inversión inicial de 22 millones de dólares.
Desde 2013, cuatro empresas han estado dedicadas a tales actividades, que presentan un dilema generador de intensos debates en torno al necesario crecimiento económico de la región y la protección de los frágiles ecosistemas marinos.
De ocurrir, posibles percances podrían impactar severamente en la pesca artesanal, principal fuente de ingresos para nuestros compatriotas misquitos y garífunas. También podrían ocasionar daños irreversibles a los corales, ya severamente dañados en las aguas aledañas al departamento insular de Gracias a Dios y Belice.
Son cinco los municipios involucrados: Juan Francisco Bulnes, Brus Laguna, Ahuas, Puerto Lempira y Ramón Villeda Morales.
De acuerdo con la Secretaría de Energía, las actividades hasta ahora autorizadas en el contexto del contrato firmado se limitan a la fase exploratoria, no a realizar perforaciones, las mismas que dependerían de si se ubican pozos suficientemente ricos que justifiquen su extracción.
El colega capitalino diario El Heraldo ha entrevistado a distintos dirigentes misquitos, a efecto de conocer sus opiniones respecto a esta temática, que puede significar el desarrollo económico de un departamento hondureño ubicado en el extremo nororiental del país, con una extensión superficial de 16,997 kilómetros cuadrados.
Creado en 1957, el departamento ha sido históricamente marginado por los distintos gobiernos centrales, pese al gran potencial existente, tanto en recursos pesqueros, forestales e hídricos.
La protección de la biosfera del río Plátano también constituye un desafío. Su extensión ya se ha visto reducida por la penetración ilegal de ganaderos que, en alianza con intereses del narcotráfico, han construido carreteras de penetración, aproximándose cada vez más a la zona núcleo.
Las organizaciones representativas del pueblo misquito sostienen que las consultas previas realizadas por los gobiernos no han contado con el respaldo mayoritario de los pobladores, y que solamente una facción minoritaria ha aprobado el otorgamiento de pírricos beneficios monetarios a cambio de su consentimiento.
La actual división existente milita en contra de la necesaria unificación de consensos, lo que contrasta con el rechazo colectivo del pueblo misquito a la instalación de una megacárcel, primero en Islas del Cisne, posteriormente al interior de Gracias a Dios, promovida por el régimen anterior, presidido por doña Xiomara Castro, iniciativa descabellada que mereció la justificada censura y rechazo a nivel nacional e internacional.