El no asimilar las lecciones del pretérito conduce inevitablemente a la repetición de los yerros del ayer, con ello agravando la multiplicidad de problemáticas que nos agobian, empobreciendo aún más a dos terceras partes de nuestros compatriotas.
El Gobierno que está próximo a concluir el cuatrienio para el que fue electo perpetró multiplicidad de desaciertos y deformaciones, faltas que se remontan desde el momento en el que el hoy transformado en asesor de la presidenta Castro tomó posesión de la titularidad del Poder Ejecutivo, que continuaron, agravadas, de 2021 al presente.
El nepotismo, otorgando cargos públicos en calidad de recompensa solamente tomando en cuenta el criterio de pertenencia a la familia gobernante, no la capacidad demostrada y los méritos acumulados. El favoritismo reemplazó a la meritocracia.
La corrupción e impunidad, protegidas desde el Ministerio Público, con su pasividad y complicidad, favoreciendo a quienes han cometido hechos delictivos, si ellos y ellas pertenecen al régimen que ya está feneciendo. Se engavetan los expedientes, pero se activan aquellos de personas afiliadas a la oposición al presente régimen.
El Poder Judicial se convirtió en cómplice encubridor, aplicando la justicia de manera selectiva, discriminando a unos para beneficiar a otros.
La incapacidad de ejecutar, dado que prevaleció el criterio de parentesco y lealtad al momento de reclutar personal, descartando la competencia y experiencia, debidamente comprobadas, el resultado fue la improvisación e incompetencia en la gestión y puesta en práctica de proyectos, en las negociaciones con organismos internacionales, en la ejecución presupuestaria.
Tales son algunas de las consecuencias que siguen repercutiendo negativamente.
¿Sabrán las nuevas autoridades asimilar tales lecciones para evitarlas y reemplazarlas por sus opuestos; es decir, por la honestidad, transparencia, rendimiento de cuentas, eficiencia y eficacia?
Así lo espera la ciudadanía, tanto aquella que votó a su favor como la que se abstuvo, incluso, esperamos, la que votó en contra.
Que los yerros del pasado queden en el pasado y que se comience a escribir un futuro de respeto a la persona humana, a la institucionalidad, a la Constitución y las leyes de la república, el Estado de derecho es la aspiración de la población.