Aliviando el desempleo

La falta de empleo ha empujado a miles de hondureños a migrar, pero la nueva Ley de Empleo a Tiempo Parcial surge como una alternativa que busca abrir oportunidades laborales con derechos garantizados

La insuficiente disponibilidad de oportunidades laborales -particularmente para nuestra juventud- constituye un factor decisivo para que miles de compatriotas opten por migrar a otras latitudes, acicateados por la imperiosa necesidad existencial de agenciarse ingresos para la subsistencia personal y familiar, rechazando cualquier propuesta de ingresar a las filas delictivas como medio de vida.

Tal dramática realidad ha motivado a la empresa privada a diseñar y perfeccionar la oportunidad de ofrecer a nuestros compatriotas, mujeres y hombres, el empleo por hora, como alternativa al trabajo a tiempo completo.

Tal opción resulta altamente ventajosa y atractiva para quienes, simultáneamente, laboran y estudian, combinando horarios que permiten alternar diariamente ambas actividades, en un admirable anhelo de superación económica y académica.

Inicialmente, dicha alternativa encontró oposición por parte de las federaciones obreras, lo que fue aprovechado por determinadas fuerzas políticas para llevar agua a sus molinos partidarios, actuando así de manera oportunista y manipuladora.

Fue gracias a una ejemplar serie de prolongadas negociaciones entre el capital y el trabajo organizado que se han alcanzado consensos benéficos para todos por igual.

En efecto, la Ley de Empleo a Tiempo Parcial, ya publicada en el diario oficial La Gaceta el 28 de marzo recién concluido, representa una mejora cualitativa respecto a la ya derogada Ley de Empleo por Hora, por cuanto la ya vigente incluye, entre otros beneficios, el otorgamiento de entre 18 a 32 horas semanales, el salario no puede ser inferior al mínimo establecido según rubro y zona, los asalariados recibirán catorce meses de salario y vacaciones, se reconocen tanto la cesantía como demás prestaciones laborales incluidas en el Código de Trabajo. En otras palabras, a los empleados a tiempo parcial se les otorgan los mismos derechos que a quienes laboran a tiempo completo.

Las relaciones entre el empresariado y los trabajadores no deben estar signadas por la confrontación y la lucha clasista. Todo lo contrario, la historia hondureña consigna que las grandes conquistas sociales se han obtenido merced a negociaciones y concertaciones que requieren de paciencia, flexibilidad, realismo, buena voluntad, con el bien común como objetivo final, sin que al final de las jornadas se presenten ni vencedores ni vencidos.

Todos salen ganando cuando la razón y la persuasión han triunfado por sobre la intolerancia y suspicacia respecto a las intenciones de la contraparte.

Nuestro país ofrece con esta ley un ejemplo de nuestra capacidad de superar obstáculos aparentemente infranqueables, dando, a la vez, una ejemplar lección de civismo, que bien sirve de ejemplo para otras naciones en que la crispación y las tensiones han reemplazado al entendimiento y la razón.

Hablando se entienden las partes, dejando atrás obstáculos y barreras que al inicio aparentaban ser insuperables.

Merecido reconocimiento y congratulaciones por la inteligencia y sensatez demostrada por unos y otros.

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