Una seguidilla de accidentes, algunos con saldos fatales en la carretera CA-4 mantiene en alerta a las autoridades y pobladores del occidente de Honduras. Solo el miércoles 1 de abril se registraron cuatro percances viales en el municipio de Quimistán.
Y ahí no acaba todo, el sábado pasado, otro accidente involucró a un bus rapidito de Pinalejo, para citar dos de muchos hechos que han dejando múltiples heridos y evidenciando la vulnerabilidad en este corredor vial.
El comisario Dani Rodríguez, de la Umep-22, atribuyó la situación principalmente a la conducta de los conductores. “Falta de educación y falta de cultura”, resumió al referirse a las causas que están detrás de los constantes siniestros en esta vía que conecta el norte con el occidente del país.
Rodríguez describió escenas críticas tras el más reciente accidente, donde incluso en medio de la tragedia, los conductores -desesperados por no avanzar- formaron hasta tres y cuatro filas para intentar pasar.
“Los ciudadanos hondureños somos altamente impacientes, muy maleducados, no respetamos ninguna normativa y si no tomamos conciencia, cualquier institución se va a rebasar”, advirtió.
El jefe policial señaló que el domingo, día de la tragedia que acabó con la vida de 11 personas en el kilómetro 40, entre Quimistán y La Ceibita, había en ese corredor cinco puestos de control instalados, y varios con radares de control de velocidad.
Pese a eso, el comisario reconoció que la capacidad institucional es limitada frente al comportamiento ciudadano. “Si en cada accidente colocamos un operativo, vamos a sobrepasar nuestras capacidades”, señaló.
“El llamado es a los ciudadanos”, reiteró. “Salgan con tiempo de sus viviendas; si ya se les hizo tarde, mejor no vaya. Porque con lo que se está jugando es con las vidas”. Para el oficial, la clave está en generar conciencia colectiva sobre el uso responsable de la vía.
El contexto se agrava al considerar que la CA-4, cuya rehabilitación superó los L1,100 millones, fue ejecutada sin incluir señalización horizontal ni vertical, ni sistemas de iluminación. Esta omisión reduce las condiciones de seguridad en una vía que, pese a su moderno pavimento, continúa siendo escenario de accidentes frecuentes.
Ante este panorama, Rodríguez hizo un llamado directo a la población: planificar sus desplazamientos, respetar las normas y evitar conductas de riesgo.
“Los vehículos son armas letales. Si se les hizo tarde, mejor no salga. Nuestro país depende de todos; la Policía es solo un actor más en este esfuerzo por proteger vidas”, concluyó.