Más de 23 horas de espera, un operativo interinstitucional y un químico altamente tóxico fueron parte de la emergencia vial en Santa Bárbara, en el kilómetro 40 del corredor de la CA-4, que conduce desde el occidente de Honduras hasta San Pedro Sula (norte).
El accidente registrado también activó uno de los protocolos más delicados en materia de emergencias: el manejo, recolección y traslado de cianuro, una sustancia altamente tóxica que obligó a desplegar un operativo especializado sin margen de error.
Mientras la vía permaneció cerrada, equipos de rescate y unidades técnicas se enfocaron en la prioridad crítica de evitar que el químico derramado se convirtiera en una amenaza mayor para la salud humana y el medio ambiente.
LA PRENSA se trasladó hasta la zona cero del accidente y donde permanecía hasta las 4:00 de la tarde el contenedor con cianuro.
Según informaron a este medio fuentes vinculadas al proceso, el procedimiento inició con el uso de maquinaria pesada tipo grúa para levantar el contenedor sin generar movimientos bruscos que pudieran expandir el material.
Tres grúas fueron necesarias para estabilizar y movilizar la estructura del furgón accidentado, mientras equipos especializados trabajaban en la recolección del químico desde el pavimento y la orilla, actividad que se extendió hasta alrededor de las 3:00 de la tarde.
El cianuro, aunque en estado sólido, representa un riesgo significativo si entra en contacto con humedad o si es inhalado en forma de partículas, por lo que cada movimiento fue ejecutado bajo estrictos controles.
Una vez levantado el material, el plan trazado implicaba colocarlo cuidadosamente sobre una plataforma. Posteriormente, el químico sería empaquetado bajo protocolos de seguridad destinados a evitar cualquier fuga o derrame durante su manipulación.
El proceso incluiría el encapsulamiento del material recolectado, su sellado hermético en contenedores seguros y su aseguramiento físico para evitar desplazamientos durante el transporte.
Uno de los factores de mayor preocupación era la posibilidad de lluvia durante el traslado. La humedad puede reaccionar con el cianuro y aumentar su peligrosidad, por lo que se contemplaban medidas adicionales para proteger la carga de cualquier exposición ambiental.
El siguiente paso sería el traslado del material hacia un punto seguro. Originalmente, el destino del cargamento era Copán, pero se decidió redirigirlo hacia Puerto Cortés por razones logísticas y de proximidad con el lugar del accidente.
El recorrido se planificó como un operativo de alta seguridad, donde el cargamento sería transportado en un camión especializado en materiales peligrosos del Cuerpo de Bomberos.
Durante el trayecto, la unidad sería custodiada por elementos de bomberos, la Policía Nacional y la Fiscalía del Ambiente.
A la altura de Choloma, el camión inicial sería relevado por otra unidad, garantizando continuidad operativa y reducción de riesgos mecánicos o logísticos.
Este tipo de traslado requiere no solo vigilancia, sino coordinación constante entre instituciones para responder ante cualquier eventualidad en carretera.
Una vez en Puerto Cortés, el cianuro sería trasladado a una bodega especializada donde continuará su proceso de manejo seguro.
Se tenía previsto guardar el cianuro en barriles plásticos especiales, diseñados para contener sustancias peligrosas y permanecerá en resguardo bajo condiciones controladas, evitando exposición al ambiente.
Caos vehicular en Santa Bárbara
Mientras este proceso técnico avanzaba, en la carretera persistía la incertidumbre por conductores varados, rutas alternas colapsadas y comunidades aledañas en alerta.
Desde tempranas horas del lunes, la carretera permaneció bloqueada tras el ccidente de tránsito entre el furgón que transportaba unas 20 toneladas de cianuro y un bús con pasajeros procedentes de un retiro religioso en Guatemala, generando una emergencia que no solo fue vial, sino también ambiental y de salud pública.
Conductores de transporte pesado denunciaron haber permanecido varados por múltiples horas, muchos desde la noche anterior, sin acceso suficiente a alimentos o bebidas debido a la limitada presencia de vendedores ambulantes en la zona y comercios.
Mientras tanto, vehículos livianos y buses optaron por rutas alternas como La Ceibita–Peota–San Marcos para continuar su trayecto hacia el occidente del país y viceversa.
El incidente tomó un giro crítico al confirmarse el derrame de aproximadamente el 30% de una tonelada de cianuro. Aunque el producto era sólido, su peligrosidad obligó a activar protocolos especializados de contención y manejo de sustancias tóxicas.
El capitán del Cuerpo de Bomberos en Santa Bárbara, Adalberto Romero, explicó que la vía permanecería cerrada hasta garantizar la completa recolección del químico y descartar riesgos para la población.
“El cianuro es un químico altamente tóxico que puede provocar dolor de cabeza, náuseas e incluso pérdida de conocimiento. Aunque estaba confinado, existió la posibilidad de residuos debajo del furgón, lo que requería intervención de equipo especializado”, detalló.
Durante la noche y madrugada del lunes, equipos de emergencia monitorearon constantemente la zona para evitar cualquier tipo de evaporación o exposición. A pesar del riesgo, no se reportaron personas contaminadas.
Más de 50 miembros de cuerpos de socorro y de seguridad participaron en el operativo estructurado en cuatro fases: evacuación de heridos, recuperación de víctimas mortales, control del tráfico y manejo del químico derramado.
La zona fue acordonada con un perímetro de seguridad bajo custodia de Bomberos, Fuerzas Armadas y Policía Nacional, mientras el personal utilizaba mascarillas y equipo de protección. A través del recorrido que hizo LA PRENSA se pudo percibir en el ambiente un leve olor similar al azufre, asociado a la presencia del cianuro.
Además, una clínica periférica fue habilitada para monitorear posibles síntomas de intoxicación entre rescatistas y población cercana.
Previo a su remoción, bomberos aplicaron materiales neutralizantes sobre la sustancia para reducir su peligrosidad.
El coronel Álvarez, del Segundo Batallón de Artillería, informó que las Fuerzas Armadas brindaron apoyo inmediato en tareas de seguridad y control del área, evitando el ingreso de personas no autorizadas a la zona de riesgo.
Por su parte, el alcalde de Quimistán, Darío Pacheco, señaló la necesidad urgente de implementar medidas preventivas en la carretera CA-4, incluyendo reductores de velocidad, mayor señalización y regulación del transporte pesado.
“Esta es una vía internacional que no reúne todas las condiciones. Debe analizarse a nivel nacional para evitar tragedias como esta”, expresó.
De acuerdo con la Policía, el accidente se originó por un despiste de la rastra en una pendiente descendente, seguido de una colisión con el microbús y posterior volcamiento. Se investigan varias hipótesis, entre ellas exceso de velocidad, fallas mecánicas o imprudencia del conductor.
Se confirmó que el conductor del furgón no contaba con licencia vigente para equipo pesado, lo que podría agravar su responsabilidad en el hecho.
Las autoridades municipales declararon emergencia en la zona y mantuvieron alerta roja en Santa Bárbara hasta descartar completamente cualquier riesgo químico.
