Una vida bien vivida...

La vida de Betty White es un recordatorio de que la actitud con la que enfrentamos el tiempo y las circunstancias puede marcar la diferencia entre solo existir y vivir plenamente.

  • Actualizado: 18 de enero de 2026 a las 23:50 -

Mi artículo anterior trató de alguien que a pesar de tenerlo todo para llegar a vivir una buena vida no lo pudo lograr.

Muchos factores entran en juego cuando comparamos unas vidas de las otras, la nuestra de la de los otros. Pero uno determinante es la actitud, la manera en que reaccionamos ante aquello que nos sucede.

Hoy quiero referirme a alguien que vivió de una manera muy distinta a la de la mayoría, con un final también diferente, en el mejor de los sentidos.

En su aniversario número 97 gritó a los cuatro vientos que su más grande deseo de cumpleaños había sido desde hacía ya mucho tiempo una llamada de Robert Redford, con quien muchos, aseguran, la artista estaba embelesada y que su obsesión por él simplemente no aminoraba con los años. Desafortunadamente, eso no sucedió.

Talentosísima y portadora de un gran sentido del humor, Betty White trabajó en el mundo del espectáculo desde jovencita cuando comenzó a hacer radionovelas, hizo más televisión que cine, incluso, es según el Récord Guinness la actriz de televisión norteamericana (de la cual es pionera) con la carrera más larga: ¡80 años!

Fue la primera mujer en ganar un Emmy por un programa de comedia.

Personalmente la recuerdo, y mucho, por la famosa serie ochentera “The Golden Girls”, hace algunos años me hizo reír mucho en “La Propuesta” y vi un documental muy interesante sobre su vida hace un par de años.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Betty se unió al cuerpo de mujeres voluntarias norteamericanas.

Los animales eran su pasión.

Con apenas 28 años ya se había casado y divorciado dos veces, su primer matrimonio duró 7 meses y el segundo 2 años.

Pero dicen que la tercera es la vencida. Su tercer matrimonio con un famoso presentador de televisión la hizo muy feliz, estuvieron juntos hasta la muerte de él en 1981.

Nunca tuvo hijos, vivió una vida plena, tenía un carácter muy dulce, le encantaban los programas de concursos y las entrevistas, se mantuvo trabajando, lúcida, saludable, activa e independiente todo el tiempo,

Publicó dos libros sobre su vida personal y profesional.

Cerrando 2021 terminó también su vida, murió el 31 de diciembre con 99 años.

Cuando le preguntaron qué la mantenía funcionando tan bien a pesar de la edad, ella aseguraba que trataba de amar su trabajo, el cual consideraba el mejor trabajo del mundo, reír y hacer reír a menudo y encontrar siempre el lado bueno de las cosas.

Actitud en toda la extensión de la palabra.

Porque no se trata únicamente de existir, de respirar y durar.

Se trata de vivir, de vivir bien.

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