Teletón

Me llevé una tremenda sorpresa. No esperé encontrar tanto. Calidez, trato digno, respeto, educación y tanta amabilidad en sus médicos

Recientemente tuve la oportunidad de utilizar los servicios de la Teletón en San Pedro Sula, para ayudar a un conocido de escasos recursos que necesitaba una prótesis en una de sus piernas. Debo decirlo, me llevé una tremenda sorpresa. No esperé encontrar tanto.

Calidez, trato digno, respeto, educación y tanta amabilidad en sus médicos, enfermeras, fisioterapeutas, personal de oficina. Están conscientes de la magnitud de las desgracias que allí llegan y se esmeran en minimizarlas con un trato humanizado. Funcionan a la perfección sin dilaciones.

Es impresionante el cumplimiento de las citas, y tienen inclusive la delicadeza de hacer llamadas telefónicas de seguimiento a sus pacientes. Tienen servicio de traslado en buses a determinadas zonas y horarios, gratuito.

Yo trabajé 31 años en un hospital público y aunque no se comparan por el tipo de servicio, el trato a la gente no es igual. El dolor masificado endurece corazones. Y es que servir no es fácil. Dar un servicio implica eficiencia, puntualidad, amabilidad, excelencia. No admite excusas o demoras. Y en empresas que brindan servicios de la salud esto es mandatorio.

Fundado en 1987 con el objetivo de “promover la rehabilitación física de personas con discapacidad y fomentar una cultura de integración y de participación”, en la actualidad cuenta con seis sedes distribuidas en todo el país, que funcionan gracias a donativos personales y empresariales. Las personas que tienen alteraciones en su salud y específicamente aquellas con alguna discapacidad física, llevan a cuestas un dolor que crece en silencio.

Generalmente son padecimientos de carácter irreversible que los sitúan en una posición vulnerable para desarrollarse, para llevar a cabo una vida “normal”; tal vez rechazados, tal vez menospreciados, o vistos de menos. Además de su discapacidad llevan un resentimiento en el alma que los hace recelosos e introvertidos. Sienten que la vida tiene una deuda con ellos y que se vuelve mayor si les impide realizar una actividad que les provea sustento.

Las familias del discapacitado viven agobiadas por la magnitud de la carga económica y afectiva.En Teletón entienden ese proceso y tratan de suavizar esa carga con solidaridad, compromiso y excelente servicio. Pero su labor, sin fines de lucro, es mayormente desconocida y pasa desapercibida.

En muchas ocasiones las cosas no son nunca lo que parecen. Y Teletón es una de esas. Allí el servicio va más allá de la mera obligación. Es parte de su ADN institucional. Loor a ellos.

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