Mañana domingo, 29 de marzo, empieza la Semana Mayor, llamada así, por ser la más importante de todo el año, en la que la feligresía celebra religiosamente sin cesar estas sagradas páginas de la historia del cristianismo y del Salvador del Mundo.
Vida, muerte y resurrección de Jesucristo es lo que nos narra la Semana Santa, desde el Domingo de Ramos, cuando el Mesías entra a Jerusalén montado en el asno y es recibido con júbilo por su pueblo. El Viernes Santo, el calvario a la cruz y su crucifixión en el Monte del Gólgota y, lo más significativo, de alegría, el Domingo de Resurrección.
Ese Dios hecho hombre que murió por nuestros pecados y que se anuncia muy pronta su venida, y que de acuerdo a las tradiciones, si viniera en una época de Semana Santa fueran muy poco los cristianos que estarían recibiéndole en los templos o iglesias, pues la mayoría de quienes se hacen llamar “cristianos” lo recibirían en las playas —y quizás— la mayoría, en estado de ebriedad y, en especial, las mujeres tendrían que correr a taparse sus “vergüenzas”, que es común que las anden al aire libre.
El consumo de bebidas alcohólicas es mayor, pues en esta época santa es cuando se consume más licor, de todas las marcas y precios, siendo las bebidas que más se consumen las tradicionales cervezas y el "guaro".
Al igual, confirman las autoridades policiales con sus datos estadísticos de muertes, que la principal causa es el consumo de bebidas alcohólicas.
Esperamos que esta próxima Semana Santa —desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección del actual año 2026— sea época de reflexión cristiana, y no sólo de diversión mundana, en un país llamado Honduras.